El negocio vigués con carga de trabajo hasta enero del 2023

Laura Míguez Rúa
L. Míguez VIGO

VIGO

Oscar Vázquez

Landra Camper es una de las pocas empresas del área que hace viviendas de las furgonetas. Se encargan desde la instalación eléctrica, fontanería, carpintería o asesoramiento de un negocio en auge con el teletrabajo

21 abr 2022 . Actualizado a las 22:42 h.

El gusanillo de las furgonetas adaptadas para vivir y viajar empezó en André García hace ya unos 15 años, aunque no fue hasta hace algo más de dos que nació Landra Camper. Con su experiencia previa en otra firma y la colaboración de otros dos socios, empezó a dar sus primeros pasos en el mundo de la camperización de furgonetas, un negocio en auge en el que el teletrabajo se ha dejado notar. 

«Desde la pandemia no es que haya una gran diferencia en cantidad pero sí ha cambiado el perfil de los interesados. Ahora viene mucha gente sin experiencia previa y muchos otros que buscan un espacio más amplio y autónomo para largas temporadas porque trabajan a distancia», explica este técnico desde su negocio en Candeán. 

Viajeros que han visto sus fotos increíbles de Instagram, expertos que se animan a mejorar sus vehículos o deportistas con necesidades especiales son parte de la clientela de Landra Camper, que tiene una lista de espera hasta enero del 2023 debido a la alta carga de trabajo que acumulan. 

 
 
 
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Su labor comienza desde el primer paso, cuando los clientes aún buscan información sobre cuál es la furgoneta que mejor se adapta a ellos y sus necesidades. A través del sistema de asesoramiento, guían y responden a los usuarios, con un primer consejo universal: si nunca lo has probado, alquila por un fin de semana. «Esto no sirve para todo el mundo, hay mucha demanda y poca oferta además, por lo que es una inversión alta, pero hay que adaptarse a estar en un espacio muy pequeño», explican desde la firma viguesa, una de las pocas de la zona que trabajan en este mundillo.

En su taller se encargan de todo, desde el sistema eléctrico, la fontanería, la carpintería y tapicería a cualquier detalle del diseño interior. La furgoneta no solo sale personalizada bajo las necesidades y gustos del cliente, también con todo homologado para pasar la ITV y no tener problemas en la carretera. «Hay muchos que nos llegan después de chapuzas en otros lugares para que se las arreglemos, pero no damos», explican desde Landra, donde tarda una media de dos meses y medio en cada proyecto. Lo habitual es que se trate de adaptar furgonetas de entre 12 y 15 metros cúbicos, con lo que el resultado final puede rondar los 30.000 euros de presupuestos o llegar a los 50.000, sin contar el vehículo. 

Oscar Vázquez

Entre las demandas más habituales: sistemas eléctricos y fontanería que sean autónomos y sirvan para estancias cada vez más largas, algo que ellos logran con paneles solares. La tendencia es que cada vez los electrodomésticos sean más grandes, haga falta mejor conexión para el ordenador y más comodidades. Por eso la oferta de servicios y opciones no ha dejado de crecer y el mercado no para de innovar. 

 
 
 
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Otra de las novedades actuales es adaptar ya vehículos 4x4 para que puedan salir de la carretera en busca de lugares y espacios más aislados, ya que el auge de este tipo de turismo también ha llevado a la masificación de muchos de los espacios dedicados a ellos. «La gente tiene que ver que esto no es solo una postal de Instagram de un despertar bonito, es vivir en un espacio de seis o siete metros cuadrados en los que también hay que meterse los días de lluvia», comenta André García, para evitar decepciones posteriores después de seis años de experiencia en el sector.