Los refugios sufren las consecuencias de que los arrendatarios no admitan mascotas
13 jul 2023 . Actualizado a las 16:07 h.Uno de los motivos que contribuye a la saturación de los refugios de animales es el rechazo que se encuentran los aspirantes a inquilinos a la hora de conseguir piso. «Por supuesto, no es el único ni el más habitual, pero desde hace un par de años tenemos decenas de casos y cada vez nos llegan más», confirma Silvia Romero, viguesa voluntaria en el refugio Os Biosbardos, en Ponteareas, donde actualmente tienen cerca de 800 esperando un hogar que los acoja.
La colaboradora indica que no tienen claro si es la excusa perfecta, «pero nos llega mucha gente que nos deja perros y gatos contando que los arrendatarios les ponen como condición insalvable que no se pueden llevar sus mascotas a los pisos, y eso que los gatos son más fáciles de ‘colar’», justifica. La viguesa cuenta que además, mucha gente espera al último minuto para venirles con el problema y a veces no encuentran acomodo. Como la saturación es bastante común en las instalaciones que tienen en Ponteareas, algunos a los que les dijeron que no se los podían quedar en el refugio en ese momento por falta de espacio, «nos los dejaron atados en la puerta. Lo sabemos porque primero les pedimos todos los datos del animal, les llamamos para decirles que ya teníamos espacio y esas personas ya no tenían a su mascota con ellos», razona.
Pero Silvia sigue teniendo esperanza: «También hay muchos casos de lo contrario, para la gente responsable, encontrar piso teniendo perro o gato es un auténtico calvario, lo sabemos incluso por nuestras propias colaboradoras, chicas jóvenes que no encuentran donde vivir por ese motivo. Cuando lo hacen es normalmente porque se lo deja un conocido o si no, los arrendatarios les suben el precio una barbaridad, pero ni así», lamenta.
La propia colaboradora del refugio Os Biosbardos confiesa que ella es propietaria de un piso y lo tiene alquilado: «Siempre admití mascotas y la verdad es que y justo los que no tenían perro fueron los que peor me lo dejaron». Insiste en la idea de que quien es responsable, lo es igual «con o sin animales. Para eso pides una fianza, y si hay un desperfectos, se saca de esa fianza, pero no por tener un animal neguemos la vivienda. A veces, una persona que fuma deja el piso peor. Llegaremos a un momento en que impidan llevar niños, yo creo que es un problema que se arreglaba con más alquiler social, como hay en otros países y funciona», opina. A los propietarios no se les ablanda el corazón. De hecho, recuerda que hay comunidades de vecinos que incluyen en sus estatutos que no admiten animales de compañía en sus edificios. «No hay que demonizar a los animales, a veces es pura ignorancia. Esto no ocurre en países como Inglaterra, Alemania, Francia o Holanda», donde puedes ir con tu perro absolutamente a todas partes.
Inmobiliarias
Desde el sector de las inmobiliarias también corroboran la escasez de pisos que admitan inquilinos con sus mascotas. Un animal no es un mueble, pero los que traigan perro o gatos como parte de la mudanza lo tienen crudo. En la inmobiliaria Gabana aseguran que también aprecian que crece el número de propietarios que pone esa condición. «Muchas veces son personas que tienen un concepto erróneo de qué significa tener un animal en un piso, creen que los animales en las ciudades se tienen como antes en las aldeas, atados fuera de casa», lamenta. En esta agencia aseguran que el 90 por ciento de los pisos disponibles para alquiler que tienen en cartera no quieren animales en su propiedad.
La inmobiliaria Guitián es la excepción. De todas las consultadas en Vigo, es la única que asegura que no hay un cambio de tendencia. Elena dice que «depende del tipo de mascota, si es un perro o un gato pequeño, no nos ponen impedimento, si es grande, sí». También asegura depende de las zonas. No veo que admitan menos que hace diez años. De toda la vida ha habido propietarios que no quieren, yo diría que incluso menos, que se abren a eso cada vez más. También hay gente que no quiere extranjeros, antes y ahora». Yolanda, de Posada, afirma que la gran mayoría no quieren mascotas, «los que los aceptan son casos contadísimo. «Ya te vienen por delante: Mascotas, no. Alguno te puede aceptar un gato, que les parece que son más adaptables». Lo que la profesional reitera es que «no somos las agencias las que ponemos las condiciones, sino los dueños de las propiedades». La lista de exigencias es interminable y las mascotas están las primeras de la lista.