
El esfuerzo y el trabajo marcaron su vida como atleta y, ahora, como presidenta en tiempo de crisis
04 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Si hay alguna palabra que define a Paula Mariño Gonda (Vigo, 1982) es la constancia. Por ella comenzó a crecer en el mundo del atletismo pese a no ser la que más destacaba en edades tempranas y por ella continúa al pie del cañón como presidenta del Atletismo Femenino Celta en épocas de máxima dificultad económica, aunque de bonanza en cantidad y calidad. «O atletismo é unha paixón, e algo que me axudou a min a desenvolver diversas facetas na vida que me axudan a nivel persoal e profesional por todos os valores que implica: constancia, sacrificio, valores aplicables ao resto da vida», comenta la exatleta de un deporte al que lleva ligada desde los nueve años.
La historia de Paula comenzó en el colegio, de la mano de Eugenio Torres, un profesor de Educación Física captador de talentos. «Levaba vinculado un montón de tempo ao atletismo e cando vía a alguén que tiña maneiras, dicíache se querías ir ás pista a adestrar un pouco máis en serio».
La hoy presidenta atendió su invitación y comenzó a tomarse el atletismo un poco más en serio. Primero, en equipos con nombre de empresa: San Remo, Electricidad Valcarce y Zunfer, que ejercía como filial del Celta. El penúltimo paso fue el Vila de Cangas, con el que llegó a subir a lo más alto del podio del Campeonato de España de cros siendo juvenil: «Tiñamos un bo equipo». A los 17 años, ya se enfundó la celeste hasta los 31 cuando, decidió dejar la pista y centrarse en su trabajo de fisioterapeuta y a la vez, liderar la vertiente femenina del casi centenario club de atletismo.
«Cando empecei no atletismo non era das que máis destacaba, pero si que destacaba na constancia. No atletismo, como noutras cousas da vida, se es metódica, melloras», comenta Mariño. Esa constancia le llevó hasta el Campeonato de España en categoría sub-23 y a quedar campeona gallega absoluta en el año 2010 en 1.500. El mediofondo siempre fue su hábitat, aunque en el cros corto fue capaz de llegar a un nacional por equipos.
De un modo paralelo a la parte deportiva, esta viguesa nunca descuidó la faceta académica, aunque su relación con la fisioterapia fuese tardía. «Foi grazas a un compañeiro do meu irmán maior. Estaba estudando na Coruña, faloume dela cando eu estaba no instituto e tanto me encantou que dixen: ‘É o que quero estudar’». Pudo entrar en la facultad de Pontevedra y, una vez licenciada, estuvo 15 años trabajando con Jesús Lence, que también fue su entrenador. Hoy regenta su propia clínica y no faltan atletas en la camilla. «Hai uns anos que decidín emanciparme».
A caballo entre la última etapa de su práctica deportiva como federada y de su trabajo como fisio, surgió la faceta de directiva. Ser una buena mediadora en conflictos fue su puerta de entrada. «Hai anos, cando aínda estaba competindo, un compañeiro da directiva, Álex Guitérrez animoume. Dixo que o meu perfil era moi bo, que tiña facilidade como mediadora. En principio, era unha vinculación para botar unha man o tempo que puidese, pero cos anos o presidente do feminino deixouno, e plantexouse que podía substituílo». En la junta directiva del club siempre hubo mayoría de hombres y era el momento de incorporar a una mujer a lo más alto del organigrama. «Dixeron que estaría moi ben unha figura feminina á fronte, e aquí estamos». De eso hace más de cinco años y Paula ya va por su segunda legislatura.
¿Qué es más complicado, ser atleta o presidenta? «Presidenta», comenta sin pestañear y como paso previo a un argumento clarificador: «Ser atleta é moi duro. Isto é un deporte amateur, pero adicaste a él case como un profesional. No tema da directiva é mais difícil, porque moitas veces tes que tomar decisións que non van gustar a todos e, entón, é difícil xestionalo». Piensa que la gente que colabora de un modo activo es más comprensiva con las decisiones que se toman que aquellos que viven más alejados del día a día de la entidad.
En la actualidad, en su quinto año de mandato, Paula Mariño vive en primera persona un problema mayúsculo que sacude a los clubes femenino y masculino, el económico debido al crecimiento de las dos entidades y al estancamiento de las ayudas. «O club está en momentos complicados polo balance económico do 2023, temos que facer unha redución de gastos esta temporada. É unha medida de urxencia para non prescindir do equipo de elite. A débeda é grave e temos que poñernos moi serios. Este ano imos manter os equipos de elite (los dos están en Primera División), pero imos facer redución das viaxes. Temos que falar cos atletas e dicirlles que as viaxes non poden ser tan cómodas, porque aínda que fosemos en furgoneta, saían aos xoves. Imos pedirlles o esforzo para ver se podemos reducir os gastos», comenta Paula Mariño.
Parte del fuerte incremento del gasto procede del crecimiento de la base, lo que ha aumentado de un modo significativo la presencia de atletas en los campeonatos de España de base. Es el resultado de la apuesta por las categorías menores y por la implantación de su escuela de atletismo. Uno de los motores que mantiene en el pie el proyecto.