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Charles Alexander, mitad gallego mitad británico, da sus primeros pasos en Vigo para convertirse en director de cine. Su corto «Udra» se verá en quince festivales
24 oct 2024 . Actualizado a las 01:59 h.Hay quienes viven para contar historias y viajar con una cámara a cuestas. Charles Alexander nació en Oxford, pero cuando cumplió diez años se instaló en Ponteareas, la tierra de sus abuelos. Para la gente, es un director y filmmaker. Él, sin embargo, dice que su profesión consiste en «tratar de hacer historias con imágenes en movimiento».
Ya ha trabajado con marcas como Audi, Samsung, Kia y Guinness. Todo un logro para quien comenzó con una pequeña cámara de su padre y un grupo de amigos aficionados al breakdance. «Preparé un vídeo de ellos bailando para que se presentaran a Galiexpo», explica Charles. El resultado fue un DVD editado gracias a la tecnología del momento, el VHS. Ahí empezó su pasión por grabar y contar historias. «Galiexpo me contrató con diecinueve años y de manera autodidacta fui aprendiendo poco a poco», cuenta.
Trabajar para este evento le permitió crear su primera productora en Vigo, que le llevó a viajar a Lisboa y asociarse con otros compañeros de profesión. Juntos viajaron a Angola para realizar un documental que ilustraba el fin del dominio del país luso en ese lugar, llamado Independência: «Hacer algo tan importante para la sociedad lo viví como si me hubiera tocado la lotería».
Sin embargo, al volver a Lisboa, se dio cuenta de que el mercado de Portugal no le ofrecía todo lo que estaba buscando y decidió mudarse a Dublín. «Quise centrarme en hacer publicidad, ser director y tener el control de todo el proceso», explica. Trabajar en Irlanda le dio acceso a grandes marcas y clientes que le permitieron utilizar equipos muy diversos. «Yo nunca trabajo solo, necesito un grupo porque te abre las puertas a que evoluciones tus propias ideas».
Una de esas ideas, y el último proyecto que ha lanzado hace tan solo unos días, ha sido una campaña de Mercedes Benz con y una de las promotoras inmobiliarias de lujo más famosas de Dubai, Binghatti.
«Preparé una recreación de lo que va a ser el edificio, que se va a llamar Mercedes, en 3D», relata el filmmaker. En menos de cuarenta y ocho horas, el vídeo alcanzó 200.000 visualizaciones en Instagram. «Nunca antes había trabajado con el sector de la arquitectura y sentí la curiosidad de probarlo».
A partir de ahora, los siguientes pasos del camino profesional de Charles Alexander estarán muy alejados del mundo de las marcas. «Mi objetivo es dedicarme al cine», confiesa. De ahí que este año se embarcase en uno de los proyectos más importantes de su carrera, y también de los más complicados: Udra, su primer cortometraje, en el que cuenta la historia del viaje de una joven a su tierra natal. «Fue un rodaje intenso de dieciséis días y que me ha servido para ir aprendiendo poco a poco», asegura. El cortometraje ya ha sido seleccionado en quince festivales y ha ganado dos. «Mi sueño es que se convierta en un película».
«A partir de ahora quiero abrirme camino en la industria cinematográfica de España y Udra ha sido un pequeño paso para entender este mercado». Aunque de momento sigue compaginando esta nueva faceta con la dirección publicitaria, tiene claro cuál es su camino: «La publicidad te da estabilidad, pero lo que más me mueve desde siempre es poder contar historias y sobre todo hacerlo sintiéndome orgulloso».
A pesar de que en el medio plazo, y tras vivir en diferentes lugares, se ve en Vigo, sí que nota que es difícil acceder al mundo del cine desde ciudades españolas que no sean Madrid o Barcelona. «Voy a visitar próximamente los nuevos estudios de la Universidad de Santiago, para ver cómo son porque para mí sería perfecto poder disponer de ellos y no tener que coger un avión para grabar», señala.
Otro de los desafíos que se encuentran en el camino de Alexander es la llegada de la inteligencia artificial al mundo audiovisual. Está seguro de que será una gran oportunidad para que cada vez más personas tengan acceso a participar en este tipo de producciones: «En el año 2009, poder utilizar una cámara revolucionó por completo mi mundo. La IA va a hacer que el mercado crezca».