
Antonio Acuña fundó el Treboada fútbol sala en el año 1983 y desde entonces ha permanecido en el cargo
17 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Un equipo del barrio para el barrio», así reza el eslogan en la camiseta conmemorativa de su 40 aniversario el Treboada San Salvador Fútbol Sala, un club fundado en 1983, que hoy alumbra 42 años de edad y que a lo largo de su ya dilatada historia, nunca ha cambiado de presidente. Antonio Acuña González (Vigo, 1957) lo fundó para que jugase su hermano pequeño y el resto de los niños del populoso barrio de Teis y a día de hoy sigue al pie del cañón, siempre como presidente y también como entrenador. De hecho, en la actualidad lleva dos equipos.
«Había un grupo de niños del colegio San Salvador de Teis que tenían 9 o 10 años y estaban todos con mi hermano, al que le llevo yo 17 años. Empezamos a jugar en la finca de tierra en la que se hacía la fiesta antiguamente, detrás del colegio y en la pista del centro. Comenzamos a entrenar y a hacer partidos amistosos y federamos al equipo», recuerda el eterno presidente de aquellos primeros pasos de una entidad que se ha convertido en una de las más longevas del fútbol sala en la zona de Vigo.
En aquellos inicios contaban con un grupo de 12 niños a los que se fueron añadiendo más y más. De hecho, el primer año solo federaron a un equipo benjamín y a la temporada siguiente, ya le añadieron un alevín y otro infantil. Además, comenzaron fuertes. «El primer año, en la temporada 83/84, en alevines, quedamos campeones de liga y Copa de Vigo imbatidos. Empezamos bien, pero también hay que reconocer que no había muchos equipos». De aquella época también se acuerda de las temeridades que hacía por llevar a los niños de un sitio a otro para jugar: «Llevaba mi coche lleno con 11 niños pequeños, entraban todos, era un riesgo impresionante», reconoce a día de hoy. Ese coche sin fondo era un Renault.
Los éxitos de la entidad de Teis no se quedaron solo en los albores, porque años más tarde el club fue capaz de hacerse con el cetro gallego en alevines en infantiles y en el olímpico año 1992 el equipo cadete acudió al Campeonato de España a Valladolid como campeón autonómico y se hizo con la cuarta plaza. Esta campaña, sin ir más lejos «quedamos campeones en el grupo 4 de infantiles». Siempre sin perder, por los éxitos, su filosofía de labor social para el barrio: «Nosotros no somos un equipo con muchos títulos como otros, a nosotros nos cuesta porque esta es una barriada de trabajadores y a veces no pueden pagar la cuota, pero vamos tirando y ayudando en todo lo que podamos». A día de hoy cuentan con 140 fichas, con equipos en todas las categorías desde prebenjamines e incluso han tenido que doblar en categoría cadete y en el sénior, ya que cuentan con un filial.
El germen de los inicios del Treboada San Salvador era casi un núcleo familiar. «Yo comencé solo con mi hermano mayor. Montamos los equipos, después ya quedé yo solo con la ayuda de otros compañeros en aquel momento y luego se metió Manolo Piñeiro, que es mi mano derecha y que lleva toda la estructura deportiva», cuenta el presidente, que está más pendiente del papeleo de las subvenciones, de representar al club y «de otras cosas». Entre otras, ejercer de entrenador: «Yo también estoy entrenando infantiles y al Segunda autonómica de mayores, con la titulación que tengo», dice ufano al tiempo que resalta que los técnicos del club están titulados y que ninguno de ellos percibe remuneración económica alguna «porque si no tendríamos que cerrar el kiosco».
Manolo Piñeiro, Lorena, Lino, Alberto, Paula, Alejandro, Maite, Keni, Álex, Javi y Samuel entrenan de un modo desinteresado, igual que Acuña lleva cuatro décadas al frente, aunque reconoce que pensó en dejarlo en más de una ocasión. «Lo he pensado cantidad de veces. Llegas a mitad de temporada y dices: ‘Estoy hasta las puñetas’, pero sigues porque te gusta. Me gustó siempre estar con los niños, echar una mano a cualquiera de los compañeros. Si no estuviera contento dejaría esto. Hubo otros equipos rivales del mismo barrio y fueron desapareciendo y nosotros seguimos aguantando», comenta, al tiempo que agradece todo el trabajo de Manolo Piñeiro, el resto de entrenadores, auxiliares y delegados.
También los padres arriman el hombro en el equipo de Teis. «Tenemos un almacén que nos puso el Concello en el pabellón de Teis en donde tenemos los trofeos y todos los papeles de las subvenciones y todo y los padres nos pusieron unas estanterías y nos pintaron el local. Sin la ayuda de los padres, es imposible». Ahora están sondeando la posibilidad de poder hacerse con un local social en el barrio.
A lo largo de estos años nunca han cambiado de filosofía. «Nosotros estamos aquí para ayudar a todos los niños que quieran venir aquí, y si alguno no puede pagar, nosotros no le pedimos otra cosa que no sea jugar, divertirse, pasarlo bien y estar una hora aquí y no con la play en casa o por la calle haciendo cosas malas».
Unos principios que deberían heredar quienes le sucedan, aunque nadie quiere coger el relevo, ni sus propios hijos. «Estoy picando a la gente mayor, a aquellos que comenzaron con 9 años y que ahora juegan aquí sus hijos, estoy viendo si alguien lo coge porque yo no voy a vivir siempre, pero la gente no está por la labor de esforzarse. Ni mis hijos quieren». Pero el equipo que nació en el colegio San Salvador tiene la supervivencia garantizada mientras Antonio Acuña continúe pisando las calles de Teis.