El drama de Alexandra y Carlos, a punto de perder sus trabajos en Stellantis y El Corte Inglés
VIGO

Alrededor de 500 inmigrantes en Vigo, como este matrimonio colombiano, viven con desazón ante la reforma del reglamento de extranjería
04 abr 2025 . Actualizado a las 00:26 h.Alexandra Arango y Carlos Vargas son un matrimonio de Colombia que lleva dos años residiendo en Vigo con su hija de siete. Empezaron de cero en nuestra ciudad después de tener que dejar Medellín por razones de seguridad. Les iba bien económicamente y, debido a ello, empezaron a recibir amenazas y extorsiones. Buscando lo mejor para su hija llegaron a Vigo con unos ahorros para abrir un nuevo capítulo en sus vidas. Los comienzos no fueron fáciles. Tocaron muchas puertas, pidieron ayuda, su casero tuvo paciencia en los pagos del alquiler, hasta que por fin consiguieron trabajos estables y una independencia económica. Carlos es empleado de Stellantis, mientras que Alexandra trabaja en El Corte Inglés.
Pero todo podría irse al traste por culpa del nuevo reglamento de Extranjería que entrará en vigor el 20 de mayo. Llevan tiempo tramitando la solicitud de asilo por protección internacional. Tienen pruebas de la situación de peligro que vivían en su país. Sin embargo, si la solicitud les fuera denegada, perderían todos los derechos que conlleva el tiempo que llevan de residencia en España. Sería como volver a empezar de cero, al mismo día que se bajaron del avión, sin permiso de trabajo y teniendo que esperar dos años para poder solicitar el arraigo, exponiéndose a trabajos precarios sin contrato o a tener que pedir ayudas sociales. Para evitar este escenario «caótico», han optado por otra vía: renunciar al asilo y tramitar un arraigo por formación. También de esta manera perderán sus permisos de trabajo. «Es mejor ir a lo mas seguro, que no lo es tanto, pero permite que al menos vivamos acá con una residencia, pero sin poder trabajar temporalmente».
Arraigo por formación
La opción que las diferentes organizaciones les han aconsejado como la más viable es renunciar al asilo y solicitar ese arraigo por formación. «Lamentablemente no permite trabajar hasta finalizar un curso que dure tres o cuatro meses. A partir de ahí deberemos conseguir un precontrato, alguien que nos quiera dar un trabajo, remitirlo a Extranjería y esperar su resolución», afirma Alexandra. Estima que serán ocho o nueve meses en los que van a quedarse sin ingresos. Para formalizar el arraigo, hay informes que dependen del Ayuntamiento, donde los Servicios Sociales están colapsados ante la elevada demanda.
Ya se han puesto en la cola de solicitud de ayuda de la ONG Vida Digna en previsión de la ayuda que van a necesitar cuando se queden sin ingresos. Como se pusieron al día con los pagos del alquiler, aún no han tenido tiempo para ahorrar. Como ellos, cientos de inmigrantes en Vigo se encuentran igual. «Habrá gente que se quede sin dinero para pagar el alquiler y necesite ayuda par alimentos», afirma Carlos Vargas. Yesenia Alfaro, orientadora de Vida Digna, calcula que debe haber más de 500 personas afectadas por esta situación.
«Nuestras empresas se van a ver obligadas a terminarnos el contrato porque nos vamos a quedar sin el permiso de trabajo», lamenta Alexandra. Admite que la situación le está pasando factura por la preocupación que le genera. «Desde enero que salió la última notificación del nuevo reglamento, no duermo bien. He ido a todas las organizaciones. Me pongo a pensar qué vamos a hacer y qué es lo mejor para nosotros. Mi hija nos ve la preocupación y tiene miedo a tener que volver a Colombia y no quiere».
Carlos recuerda cómo llegaron: «Trajimos dinero de Colombia para sostenernos un año. No nos tiramos al vacío, pero 10.000 euros en un año no rinden mucho». Ahora que ambos tienen empleo, su vida parecía encarrilada. «Ya tenemos nuestros trabajos. Se arreglaron muchas cosas. Pero viene el nuevo reglamento y nos vamos a quedar sin permisos de trabajo unos meses».
Carlos explica los motivos de su salida de Colombia: «Fuimos autónomos. Nuestra filosofía es que tenemos que tener varias fuentes de ingresos. Lastimosamente, en nuestro país el tema de seguridad no está bien. Por ese motivo, pusieron rumbo a España, donde afrontan ahora una difícil situación como muchos migrantes en España.