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David García, ex jugador del Cangas y fisioterapeuta de profesión, atiende en el Hospital de Caen a pacientes con el virus
04 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.David García fue uno de los mejores exponentes de Balonmán Cangas, pero desde pequeño siempre tuvo claro que lo primero era estudiar y tener un futuro profesional lejos de un deporte en donde impera el amateurismo. Por eso cuando decidió dar el salto de O Gatañal a Caen lo hizo con la condición de terminar su carrera y las prácticas de fisioterapia que había cursado en Pontevedra y ahora, en la ciudad francesa, ejerce como tal en el hospital local. Y de rebote, acabó en la UCI de enfermos de covid-19 en esta pandemia.
«Cuando vine (para Caen) me faltaba por hacer el TFG (trabajo fin de grado) con esa condición y la de ir a Pontevedra cuando tuviera que presentar el trabajo o corregir algo que fuera obligatorio siempre que no fuera el día de un partido», comenta el balonmanista de su llegada a Francia.
A su firme decisión de apostar por una profesión de futuro más allá del balonmano se le unió una lesión de tobillo hace un año que le apartó, por el momento, de su deporte. «Decidí quedarme porque mi idea era acabar el TFG, hacer la convalidación del título y poder trabajar. Aquí (en Francia) a la hora de aprender es mejor porque una vez que tienes el título comienzas aprendiendo pero ya valorado como lo que estudiaste». El verano pasado hizo las prácticas y no pudo regresar a casa.
Y ahora, ya instalado en Normandía y centrado en su profesión, y tras pedir no estar siempre en el mismo servicio sino rotar para conocer de primera mano todo el funcionamiento hospitalario, acabó casi de casualidad tratando a los enfermos de coronavirus. «Antes del covid-19 estuve en el UCI y cuando apareció esta pandemia llegué medio de rebote porque uno cogió vacaciones, hacía falta otro y me metieron a mí».
Y el desembarco, reconoce, no fue agradable: «El primer día fue un poco ‘menudo marrón y a ver si me voy a contagiar’, pero luego ya lo coges con un poquito de rutina. Estás atento a todo lo que dicen, cada día tenemos una reunión para saber cómo va la cosa, porque en todos los lados era algo nuevo y ahora vamos al día a día», resume antes de enumerar las precauciones: «Es como ir a otro servicio, tienes que tener cuidado, tienes que limpiarte bien, ponerte todo el equipamiento, pero todo bien. El primer día pensaba: ‘Qué putada meterme aquí en primera línea’. Pero ahora bien, ahora en la UCI ya tenemos poquitos», comenta con alivio.
¿Y cuál es la tarea de un fisio en semejante situación? «En principio, sobre todo cuando estaban intubados, suele ser funcional, moverles las articulaciones para que no pierdan amplitud, porque el paciente está sedado, hay gente que puede estar 30 o 40 días intubada y el virus te merma mucho», dice desde la experiencia.
En la segunda fase «una vez que le sacan los tubos trabajo ventilatorio para recuperar un poquito todo el tiempo porque antes están dormidos y sedados y es la máquina la que trabaja por ellos y tienen que recuperar».
En estos momentos confiesa que el balonmano ha pasado a un segundo plano. «Por ahora estoy centrado en la profesión, pero sin dejar de lado, estoy contacto con el balonmano pero por ahora no tengo pensado volver».
A tomar esta decisión ayudó la propuesta del Caen y su deseo de volver a Galicia en vacaciones cuando sea posible: «Me propusieron jugar, pero las condiciones no me parecían serias para estar trabajando. Yo ahora jugaría, pero trabajando y no me compensaba el horario ni jugar los fines de semana. Además cuando cogiese vacaciones en el hospital tendrían que quedarme aquí entrenando y no podría irme a casa». Quizás Caen perdió a un gran central, pero ganó a un fisioterapeuta.
«¿Morriña? Siempre, veo los partidos y me dan ganas de jugar, el Cangas es mi equipo»
Aunque en estos momentos no esté jugando al balonmano y hace dos años que se desvinculó del Balonmán Cangas, David García no esconde que echa de menos aquellos momentos en O Gatañal. ¿Morriña? Sí, siempre, cuando veo los partidos me entran ganas de jugar, el Cangas es mi equipo», comenta sin pestañear.
Explica echando la vista atrás que «el Cangas era una familia, todos amigos, ese era el éxito del equipo. Éramos un equipo de amigos que jugaban juntos, entrenaban juntos, salíamos a tomar algo juntos e íbamos a los cumpleaños juntos». Con esa unión llegaron a clasificarse para Europa por última vez.
Ahora, desde la distancia se congratula de una nueva salvación, aunque fuese por cese de competición, que deja al equipo un año más en la Liga Asobal: «Me alegro, al final es donde están jugando mis amigos», incide.
El central recuerda que «podía haber salido antes, pero en Cangas estaba bien, contento, lo pasaba bien. No ganabas una barbaridad, pero podía compatibilizarlo con la carrera», comenta mientras aprovecha para recordar que «siempre tenía en la cabeza estudiar». «Me lo decían los veteranos desde que estaba en Bueu y al final se me dio bien».
En ese sentido y en tono analítico indica que desde siempre «mi prioridad era hacer deporte y ganar dinero pero sin dejar de lado la carrera porque si la dejo de lado, sé cómo soy y no la iba a volver a coger ni queriendo».
Por otra parte, desde Caen mantiene contacto con su familia: «Están todos en casa, tengo sobrinos pequeños y ahora acaban de salir un poquito». Si todo marcha del mejor modo, espera volver en verano. De lo contrario tendría que esperar por las vacaciones de Navidad.