Durmiendo dormidos

Fernanda Tabarés DIRECTORA DE VOZ AUDIOVISUAL

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Margarita Robles explica la destitución de la directora del CNI
Margarita Robles explica la destitución de la directora del CNI Emilio Naranjo | EFE

14 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El saltimbanqui dialéctico más manoseado de la democracia se le atribuye a Camilo José Cela durante su fugaz paso por el Senado por designación real. Era 17 de junio de 1977 y se debatía el proyecto de Constitución, un momento fundacional para la democracia española tantas veces apelado en los cuarenta años siguientes. A pesar de la trascendencia institucional del momento, el Nobel gallego dormitaba en su escaño. Según la crónica construida en estas décadas, el presidente de la Cámara, Antonio Fontán, le recriminó su ausencia. Concretamente lo acusó de estar dormido. Enseguida Cela matizó: «Estoy durmiendo, pero no dormido». «¿Y no es lo mismo?», inquirió Fontán. «Pues, no —zanjó Cela—. Como no es igual estar jodiendo que estar jodido».

No hay nada en el diario de sesiones del Senado que permita considerar cierta esta conversación. Pero las habilidades autopromocionales de Cela y la eficacia de la anécdota fueron suficientes para que el requiebro del gallego se convirtiera en un ejemplo de lo competente que puede ser un político cuando domina el idioma y sus verbos. El gerundio y el participio no son tan intercambiables como parece.

TELEVISADA CABEZADA

Hay muchos más ejemplos. El exministro García Margallo, hoy tertuliano radiofónico, habló también de sueños y polisemias en una respuesta con la que trató de zanjar su televisada cabezada en el escaño que ocupó en el Parlamento Europeo. «No soy consciente de haber dado una cabezada en el Parlamento Europeo —escribió en su Twitter—, pero si la hubiese dado, eso significa que tengo la conciencia muy tranquila. Lo dijo Unamuno: «Duermo mucho, pero cuando estoy despierto estoy más despierto que usted».