María: «Ser madre a los 18 me hizo centrarme en la vida»

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MARCOS MÍGUEZ

Zaida es una niña muy deseada, pero el tenerla a una edad temprana le supuso una dificultad a la hora de contárselo a su familia. «Estuve ocultando el embarazo hasta el séptimo mes. Me tenía que poner camisas anchas cuando iba a casa de mis padres», confiesa

15 jul 2023 . Actualizado a las 13:00 h.

María es una madraza de los pies a la cabeza. Para ella es una profesión vocacional y sin edad. «Los hijos vienen cuando te sientes preparada», explica la madre de Zaida. La niña ahora tiene 6 años y ella 25. María dice que, en lugar de a los 18, prefiere contar que la tuvo a los 19 porque se le hace más «ameno». «Entonces tenía más cara de niña. Cuando mi hija me llamaba “mamá” en el parque la gente se giraba para verme», relata. Lo cierto es que la tuvo a un mes de cumplir esa edad, pero así se le hace más sencillo contarlo.

Las miradas y las opiniones siempre la acompañaron. Siempre recibía consejos que ella no pedía: «Había gente que me decía “no la tenías que haber tenido” o “tienes que hacerlo de esta forma y no de esta”. Eran sobre todo comentarios de gente mayor y sin hijos. Algo que ella no entiende. «Además, muchas de estas personas habían sido padres a la misma edad que yo o solo con un par de años más», apunta. Aunque según ella también abundan los prejuicios por parte de los jóvenes. Cuando tenía la oportunidad de salir con sus amigos, era habitual que otra gente le dijese: «¿Tienes una hija? ¿Dónde está?». Son preguntas que asegura que al padre no se las harían jamás. «Como si no pudiera tener un rato libre por ser madre. Algo que por otra parte hace todo el mundo», añade. Ella se organizaba como podía.

La madre de María la tuvo con 40 años y sus hermanos mayores le sacan alrededor de diez. Por eso soprende que Zaida sea la mayor de los primos, de ahí que la noticia impactara tanto a la familia. No llevaron bien que la hermana pequeña se quedara embarazada tan joven. «No dije nada en casa hasta los siete meses. Ocultaba la barriga con una camisa ancha. En aquella época era muy delgadita y no se notaba apenas», destaca. María cuenta que tuvo fácil esconderlo porque entonces no vivía en la misma casa, meses antes se había independizado con su pareja. Ella asegura que fue una etapa muy complicada: «Era un momento en el que necesitaba apoyo». Pero un hijo es siempre una bendición. Era cuestión de tiempo que la familia lo aceptase.

«Ser madre te limita en muchos aspectos. Sin embargo, solo es el principio»

El día que nació Zaida fue especial para todos y fue bien recibida desde el momento en el que la vieron. «Cuando se hacen mayores te das cuenta de que has hecho las cosas bien. Que todo el esfuerzo que has dedicado ha merecido la pena. Tantas horas de cuidados, temiendo el momento del berrinche, no es nada comparado con la satisfacción de ver que lo has hecho lo mejor posible», afirma.

Para María lo más complicado fueron los primeros años. «Entre el año y medio y los tres no son niños, son Gremlins. Eso te lo puede decir cualquiera que haya tenido hijos», comenta. Pero eso ya ha pasado. «Ser madre te limita en muchos aspectos. Sin embargo, solo es el principio», dice. Ahora las dos comienzan esa etapa de buscar hobbies en los que se diviertan juntas. Lo que más les gusta es hacer senderismo al aire libre. Y ahora que Zaida ya no es tan dependiente, María aprovecha cuando puede para salir con sus amigas más a menudo. Le tranquiliza saber que su hija se queda en las buenas manos de sus padres.

EL CAMINO CORRECTO

Cuando Zaida era un bebé, María no tenía coche y tenía que andar con el carro de arriba para abajo en el autobús. El padre tenía horario de noche, por lo que se le hacía más complicado todavía. Ahora la pareja ha roto. María vive con sus padres porque para ella sola sería impensable alquilarse un piso siendo madre soltera. Aun así, su madre tampoco le permitiría irse: «Al principio mi madre se lo tomó fatal. Pero ahora no podría vivir sin la niña. Me insiste para que yo salga de casa y disfrute». La abuela siempre se presta para cuidarla. «Tengo mucha suerte. Cuento con una familia amplia y deseosa de estar con Zaida. Son ellos los que me dicen: «¿Cuándo me toca con la niña?», relata riendo. Al ser camarera, por los horarios, María necesita ayuda. «El problema son los turnos, pero siempre tengo quien cuide de mi niña», reconoce.

Ella asegura que mucha gente relaciona el tener hijos con abandonarse a una misma, pero para María eso no es así: «Agradezco haber tenido a la niña a los 18 porque me hizo centrarme en la vida». Además, ella cuenta que de joven era muy fiestera. «El camino que hubiera tomado si no hubiera tenido una hija no me habría traído nada bueno. Quedarme embarazada tan joven me hizo darme cuenta de que ese no era el estilo de vida que quería para mí», explica. Ahora se organiza de tal forma que pueda compaginar su trabajo con su hija y aprovecha su tiempo libre para sacarse unos cursos que está haciendo.

«Ser madre es ser madre, tengas la edad que tengas»

Pese a que María ya tiene 25 años, todavía hay gente que se atreve a preguntarle: «¿Y cómo haces para trabajar? ¿Y sales por ahí a tomar algo?». A lo que ella contesta: «¡Pues igual que el resto!». Muchas veces le han rechazado en ofertas de trabajo por tener una hija, pero ella no se cierra a nada. «En algún momento me dejé de lado, pero vi que eso, al final, repercutía a mi hija. Siempre trato de mantenerme activa y sacar tiempo para mí. Si no sabes cuidar de ti mismo, mucho menos lo harás de otra persona», señala. Por eso, a todos aquellos que no saben nada de la vida de María les responde que todo es saber llevarlo y el interés y la energía que le pongas. Y de energía ella va sobrada

Aunque es habitual que se juzgue a una madre por serlo joven, también se les suele criticar a las que lo son entre los 40 y 50. María dice que la gente que opina lo hace porque nunca ha tenido hijos o no respeta las decisiones de los demás. «Ser madre es ser madre, tengas la edad que tengas», manifiesta. De hecho, cuenta que hace poco se puso de acuerdo con otra madre del colegio para que sus hijas hicieran el cumpleaños juntas. Zaida y la otra pequeña cumplían los mismos años, pero la otra madre casi le doblaba la edad a María. Y nadie nota diferencia respecto a la labor maternal: «Un día mi hija va a su casa, y otro día su amiga viene a la nuestra. Entre madres nos entendemos».

«¿Quién me dice a mi que no volveré a ser madre con 40 años?», argumenta. María entiende que si otras mujeres han esperado a una edad tardía para ser madres es para poder tener cierta estabilidad y tranquilidad económica. «Eso te da más facilidades en la vida», asegura. Sin embargo, reconoce también que el ser joven a ella le da más perspicacia y energía: «Cuando Zaida cumpla 16 yo ya me la voy a ver venir». Pero lo importante, en su opinión, es la buena educación que se le dé a un hijo. «Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para ser madre, si las cosas se hacen bien», concluye.