Iván Gómez desde que nació supo a qué se iba a dedicar: «No concebía otra opción, era lo que creía que tenía que hacer»

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XOAN CARLOS GIL

Este empresario trabaja en una distribuidora de bebidas muy conocida en Vigo llamada Hogomar. «Empecé desde las entrañas de la empresa, iba en el camión a repartir con mi padre», confiesa Iván Gómez, que desde joven se conoce el negocio de pe a pa

26 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Iván Gómez es hijo de Horacio Gómez. Es un apellido común, pero muy conocido en la zona de Vigo por la labor tan importante que desempeñan. Este nombre está ligado al sello de Hogomar, una empresa familiar que se encarga de la distribución de bebidas. Los hosteleros la conocen bien. Iván Gómez, junto con su hermano, se encarga de suministrar bebidas a los bares y restaurantes, entre otras cosas: «Todo lo que el negocio pueda necesitar».

Cada vez que pides una cerveza en un bar, o incluso un agua, hay un gran equipo de trabajadores detrás que se han encargado de que lo que estás pidiendo no te falte. Raro es que en un bar te digan que no tienen algo. Esto se debe a la compenetración entre el hostelero y empresas, como Hogomar, para que nunca te quedes con el antojo de nada. Iván Gómez cuenta que la empresa ha evolucionado mucho en cuestión de casi medio siglo, desde que su padre empezó con el transporte de mercancías de este tipo. Iván ahora tiene 45 años, casi la misma edad que Hogomar, pero todavía recuerda los inicios del padre cuando el negocio empezaba a arrancar: «Entonces iba de copiloto en el camión, al lado de mi padre, mientras él hacía el reparto». Desde que tiene uso de razón, este empresario ha acompañado al veterano de Hogomar a proporcionar mercancía a los bares de Vigo.

El trabajo de verano

El trabajo de verano de Iván Gómez en la adolescencia era en la empresa familiar. Cuenta que en aquellos tiempos se lo tomaba como un castigo: «Empecé desde las entrañas del negocio: hice de repartidor y de comercial antes de tomar el relevo de mi padre». Pero hoy lo piensa, y para él empezar desde abajo fue necesario para aprender a valorar el sacrificio y el esfuerzo de lo que supone este empleo. «Es necesario controlar todos los ámbitos para que te vean y te valoren. Además es una buena forma de ganarte el respeto de los demás», apunta.

Hoy, el pequeño de la familia Gómez tiene otras responsabilidades a su cargo. En los últimos años han ampliado el negocio de una forma exponencial. Iván dirige la parte de la empresa encargada de las vendimias (HG Bodegas) y no hace mucho que levantaron dos viñedos, uno en la zona de las Rías Baixas, y otro en la Ribeira Sacra. «Me gusta pasarme por las vendimias para establecer contacto con la gente que trabaja aquí y aprender de ellos sus buenas costumbres y buenas formas de hacer las cosas», explica.

«Me siento muy agradecido», confiesa Iván. Para él, esta es su única forma de vida. Por eso expresa que se siente muy afortunado de desarrollar este proyecto familiar: «No concebía otra opción, era lo que creía que tenía que hacer». El empresario tiene dos hijos y espera que ellos tomen el mismo camino que su padre: «Todavía son muy pequeños, pero trato de inculcarles la profesión, al igual que hizo mi familia conmigo».