
Alemania, Francia, Italia y Austria son los destinos que Carla y Julio eligieron para este verano, junto con sus hijas, Daniela y Julia, y el perro, Maui
07 ago 2023 . Actualizado a las 17:31 h.Suena el teléfono móvil en la caravana. La familia está de camino al próximo destino, el Lago Constanza, en Alemania, donde van a pasar la noche. Carla, como es la copiloto, responde y pone el manos libres. ¿Donde están exactamente en esos instantes? Solo ellos lo saben: «Estamos atravesando la parte alemana de los Alpes». Desde la redacción de un periódico no es fácil imaginarse lo que esta familia tiene ante sus ojos. Tras la llamada, Carla y Julio deciden hacer una parada para hablar. Total, pueden hacerlo, dicen que en Europa las autocaravanas tienen permiso para estacionar en cualquier lugar.
Sus hijas, Daniela, de 10 años, y Julia, de 7, salen al campo junto con su perro, Maui. «Sí, se llama como el de Vaiana», apunta Carla. Los cinco miembros de la familia tienen previsto un viaje de dos semanas de duración en el que van a hacer paradas en diferentes puntos de Europa: Alemania, Francia, Italia y Austria. Dicho así, no parecen muchos, pero si se ponen a hacer el recuento de todas las ciudades que van a visitar, no les dan los dedos de las manos.
Ellos son de Vigo. Carla trabaja como profesora de primaria y Julio es comercial de camiones. «Son trabajos comunes, con sus respectivas vacaciones como puede tener cualquiera. Es verdad que yo tengo más tiempo de descanso, pero Julio tiene lo normal», explica Carla. Dicen que en ese sentido no tienen más ventaja que el resto de personas. «Es cuestión de priorizar, siempre que encontramos un hueco lo aprovechamos», añade Julio.
Cuentan que al principio, cuando compraron la autocaravana, se propusieron hacer mínimo un viaje al mes. Ahora, siempre que pueden se hacen una escapada. «Hacemos dos viajes grandes, uno en Semana Santa y otro en verano. En Navidades hacemos uno corto, sin irnos muy lejos. También intentamos ir los fines de semana a sitios por aquí cerca, a veces hacemos noche en playa América, al lado de nuestra casa en Vigo», cuenta Carla.
Este matrimonio no concibe las vacaciones sin viajar: «Nueva York, Riviera Maya, Berlín, entre otros». Tener hijos no iba a ser un impedimento para renunciar a su hobby favorito. «El primer viaje que hizo Daniela en coche fue con ocho meses a Valencia», comenta la mujer. Y desde entonces, la niña ya ha visitado hasta ocho países con tan solo 10 años. La pequeña no se queda atrás. «Cuando diga en el cole que estuve en tantos sitios este verano no me van a creer», dice Julia riendo. Cuentan que hasta la profesora «flipa», porque cada fin de semana las niñas llegan a clase con una historia nueva.
UN AHORRO
Y cuando no viajan, la familia alquila su propia caravana. «Así nos financiamos nuestros viajes», cuenta Julio. «La gente se piensa que somos ricos por viajar tanto, pero ajustamos de otros lados, aunque eso suponga dejar de hacer otros planes: ir a comer fuera, por ejemplo», continúa. Además viajar en una casa móvil tiene sus ventajas: «Normalmente comemos y cenamos aquí». Esta es otra forma de ahorrar.
Comentan que en el resto de Europa son más comunes las autocaravanas: «Puedes tener hasta cinco opciones para pasar la noche en un radio de 20 kilómetros, tanto gratuitas como de pago, sin embargo, en España la tradición todavía está arrancando. Los sitios habilitados para este tipo de remolque en Portugal, Francia o Alemania son una maravilla, según lo que hemos visto hasta ahora», señalan. Aunque revelan que Galicia no se queda muy atrás.
Al ser una especie de influencers (@los_yellow, en Instagram), sus seguidores les dan muchas recomendaciones acerca de los lugares que pueden visitar. El matrimonio hace lo mismo, publica sus recorridos y los sitios que visita con sus respectivos enlaces, y apuntan que viajar con Maui nunca es un inconveniente. «El perro es el que mejor lo pasa, cuando vamos a emprender un viaje es el primero en ir corriendo hacia la autocaravana», cuenta Carla. Dicen que en Europa los perros pueden entrar en casi todos lados, incluso en un parque de atracciones. Pero claro, las montañas rusas por ahora no tienen un asiento especial para mascotas, así que tienen que pensar otras opciones en las que todos puedan disfrutar de la experiencia. En Europapark y a Rulántica (parque de atracciones y acuático más grande del continente, en Alemania), atendieron a las sugerencias de sus seguidores y dejaron a Maui en un hotel para perros. «Lo llevamos dos días. El primero le gustó tanto que se puso supercontento cuando lo volvimos a dejar ahí al día siguiente», argumenta Carla.
FAMILIA MÁS UNIDA
Carla es maestra, trata con niños en su día a día y cree que este tipo de viajes son buenos para la educación de sus hijas. «Pensamos en rutas que nos gusten a todos». Así, cuando fueron a París, esta vez en avión, visitaron Disneyland, pero también el Louvre. «A las niñas siempre les decimos con anterioridad todo lo que vamos a ver, de esta forma investigan acerca del lugar y se interesan por descubrirlo», explica Julio. «Al ir en autocaravana, los planes no siempre van según lo previsto, muchas veces cambiamos la ruta e improvisamos, esto a las niñas no siempre les gusta», dice Carla, «pero así trabajamos también la frustración», le sigue Julio. Ambos creen que, a nivel familiar, estas experiencias les unen «un montón». Incluso para la relación en pareja. «Yo soy un copiloto pésimo, prefiero conducir y me gusta hacerlo», asegura Julio. «Y yo prefiero ir en el asiento de al lado dando las indicaciones», le responde ella. Se complementan el uno al otro.
A estas alturas, la familia ya ha dejado atrás Alemania y se dirige a Austria. Una vez lleguen a este punto, para no repetir la misma ruta, dicen, bajarán por Venecia y se recorrerán el norte de Italia, para finalmente terminar bordeando la costa francesa y entrar en España por Andorra. En esta ocasión harán parada en Ciudad Real: «Vamos a recoger al sexto integrante de la familia, nuestra nueva perrita Mulán». Llegará un punto en el que tengan que sumarle otro piso a la autocaravana, ya que ninguno se va a querer perder un viaje.