Héctor Cañete, vicepresidente de los hosteleros gallegos: «No te puedes levantar de la mesa a las 5 de la tarde ni a las 2 de la madrugada»
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Defiende el cobro en las reservas y lo argumenta. También los sueldos del personal en el sector: «No está mal pagado, en contra de lo que se pueda pensar»
31 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Atrás ha quedado la pandemia para la hostelería gallega. El sector ha vivido un verano buenísimo y el comienzo del otoño está siendo también muy bueno. Pero todavía quedan asignaturas pendientes como el cobro de las reservas en los restaurantes y el ajuste de los horarios para que los trabajadores puedan conciliar. Hablamos de todas estas cosas con Héctor Cañete, vicepresidente de la Asociación de la Hostelería de Galicia.
—¿Son casos anecdóticos los plantones en las reservas de los restaurantes o hay una preocupación en el sector?
—Es importante saber que esto no afecta al total de la hostelería. Es un problema que existe, pero no afecta a todos. Solo a un determinado tipo, los restaurantes con reserva. A todos los demás: restaurantes sin reserva, mesones, tabernas y cafeterías no les afecta. Los problemas surgen en las reservas pequeñas de dos, tres o cuatro personas. Si va un grupo más numeroso, eso ya no ocurre porque te obligan a dejar una señal. Entonces, el problema se concentra en restaurantes donde se reserva por vía telefónica y te dicen: «Necesitamos mesa para cuatro a las dos y media a nombre de Juan Pérez». Esos son los que fallan.
—Pero desde la pandemia, si no vas con reserva ya no entras casi en ningún sitio...
—Es normal reservar en los locales que habitualmente se llenan. Si lo haces, el local puede dar un mejor servicio porque tiene una previsión de gente y eso hace que contrate a más personal. Hay que intentar reservar pensando que así te van a dar mejor servicio. Yo siempre lo hago por deferencia.
—Si lo sabes de antemano sí, pero si lo decides a última hora...
—Bueno, depende de los locales. Ojalá fuese así y estuviesen todos llenos. Sería fantástico. Pero sí que es cierto que hay determinados locales en los que si no tienes reserva previa, cuando llegas ya están llenos, claro.
—¿Eres partidario de que se cobren las reservas?
—Sí, estoy totalmente a favor que se haga una reserva con un pago previo. Porque eso se hace en los hoteles y se deja el número de la tarjeta y a nadie le llama la atención. ¿Qué pasa? Que los locales tienen miedo de hacerlo porque nadie da el primer paso.
—¿Cuál es el verdadero problema en la falta de personal de la hostelería?
—Esto no es un problema exclusivo de la hostelería ni de la hostelería gallega. Es un problema generalizado. Lo estamos viendo también en el transporte, en la construcción, en la pesca... No hay personal por diferentes motivos. Uno de ellos es que hay mucha menos población joven trabajando que hace 20 años. Hay dos millones de personas jóvenes menos en edad de trabajar y eso también afecta. Pero la verdad es que la hostelería ha subido bastante el convenio colectivo este año. No está mal pagada, en contra de lo que se puede pensar. Está mucho mejor pagada que el convenio del comercio y que muchos otros convenios. Pero es cierto que se trabaja cuando el resto disfruta, y eso es complicado. Los horarios no son los mejores y esto también influye. Y, por supuesto, como en todas partes, hay unas normas y puede haber gente que las incumpla. También tienes que ir a 120 por la autopista y hay gente que va a 140. Pero la Administración y los sindicatos nos han reconocido que ha mejorado muchísimo la situación con respecto a años atrás.
—¿Conseguiremos alguna vez que la gente se siente a la mesa a las nueve de la noche?
—Ese sí que es el talón de Aquiles de la hostelería. El único sitio del mundo donde la gente se sienta tan tarde y, sobre todo, se levanta tan tarde sin tener deferencia con el personal que está trabajando y que tiene que conciliar, es en España. Y me voy a incluir porque al final es culpa de todos. Entonces, no te puedes levantar de una mesa a las cinco de la tarde porque estás muy a gusto, porque ese señor tiene que volver a las ocho de la tarde. Ni tampoco te puedes marchar de un restaurante a las dos de la madrugada porque te has quedado con unos amigos tomando unos chupitos. Porque esos señores tienen que limpiar la cocina, cargar las neveras, montar las mesas antes de marcharse para que al día siguiente esté todo preparado. No solo tenemos que adelantar los horarios, es que nos tenemos que levantar a una hora razonable porque si no, es imposible conciliar. Las cocinas se tienen que cerrar a las cuatro de la tarde o a las tres y media. Y por la noche, a las once y media.
—¿Cómo están las cosas tras la pandemia?
—Cuando se abrió la hostelería con total normalidad fue justo el verano pasado [el del 2022]. Nos soltaron a la calle y salimos desbocados. Había muchísimas cosas pendientes por celebrar. Increíblemente, se han mantenido las ganas de consumir y de salir a la calle. La pandemia nos cambió la percepción. Estamos en este mundo el tiempo que estamos y hay que disfrutarlo, sobre todo, con amigos. Incluso ahora, en octubre, sigue habiendo un gran consumo y se está trabajando muy bien. Pero es cierto que tenemos cierto miedo de que se ralentice en los próximos meses por el precio del dinero, por los tipos de interés. Va a ser difícil sostener este nivel de gasto.