Cuatro meses para ir a cenar y 18 para ir a un concierto

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Los eventos musicales siempre han demandado que se comprase la entrada con bastante anterioridad.
Los eventos musicales siempre han demandado que se comprase la entrada con bastante anterioridad. SANDRA ALONSO

Si no reservas, nada. A día de hoy vivir experiencias es lo más importante, lo que ha provocado que la gente se vea obligada a medir todos sus pasos con mucha antelación. Hablamos con una psicóloga y varios profesionales afectados por este fenómeno

03 oct 2025 . Actualizado a las 11:24 h.

Un año, cuatro meses y 25 días. Ese es el tiempo total de espera desde que se pusieron a la venta las entradas del concierto de Dani Martín en A Coruña (21 de noviembre del 2024) hasta su celebración (16 de mayo del 2026). Miles de personas han planificado lo que harán dentro de 541 días, una práctica que cada vez es más común. «En la dinámica tan rápida en la que vivimos como sociedad, cada vez todo se consume más deprisa, casi no hay espacio para la improvisación», comenta la psicóloga Alejandra Dotor. Planes y compromisos de todo tipo han llevado a que la gente perciba como algo alarmante tener un hueco en blanco en sus calendarios, algo que la especialista considera peligroso: «El ocio se planifica para alejarnos de la ansiedad y el estrés, pero cuidado con pasarnos, que podemos provocar el efecto contrario».

Dani Martín volverá a actuar en A Coruña el año 2026.
Dani Martín volverá a actuar en A Coruña el año 2026. Xoán Carlos Gil

 A día de hoy, es casi inimaginable hacer ciertas cosas si no has reservado antes, una de ellas es cortarse el pelo. Un servidor, por ejemplo, ha tenido que reservar una cita a tres semanas vista ya que era la única disponible, sin saber con exactitud si podría acudir. Acerca de esto habla Richard Rodríguez, jefe de Richard's Barber, en A Coruña: «Los hombres se cortan cada vez más el pelo porque están muy influenciados por los estilos que les ven a los futbolistas y a los artistas». Este incremento en los cuidados estéticos masculinos ha empezado a notarse en la forma en la que la gente hace sus reservas, aunque, de momento, de forma algo tímida. «No es lo más normal, pero hay clientes que cogen dos o tres citas con antelación», relata. El peluquero explica que en una formación que hicieron con profesionales del sector nacional e internacional, varios compañeros del sur le sorprendieron con sus declaraciones: «Trajimos a barberos de Málaga y de Cádiz y ambos nos dijeron lo mismo: “Es muy habitual cortarle el cabello al cliente y que ese mismo día deje su siguiente cita reservada”». Además, aclara que de momento no tienen pensado pedir el pago previo para reservar, ya que el porcentaje de no presentaciones es muy bajo.

Las visitas a peluquerías y barberías se están volviendo cada vez más habituales. Esto hace que a veces tengamos que esperar más de quince días para cortarnos el pelo.
Las visitas a peluquerías y barberías se están volviendo cada vez más habituales. Esto hace que a veces tengamos que esperar más de quince días para cortarnos el pelo. MIGUEL GUTIERREZ | EFE

Esta práctica, por el contrario, sí se aplica en muchos restaurantes de moda, uno de ellos es O Terreo, en A Coruña. «Pedimos tarjeta y damos hasta seis horas antes para anular. Una vez pasadas, intentamos cobrar un coste, aunque sea pequeñito», explica Quique Vázquez, jefe de cocina del local. El establecimiento no tiene prácticamente huecos para cenar un sábado hasta enero del 2026, algo que sorprende hasta a él mismo: «Al principio, me quedaba diciendo: “¿Pero cómo saben qué van a hacer dentro de tres meses?”». El chef menciona también que ve que esto es algo cada vez más corriente y que cree que no cambiará en un futuro. «Creo que la gente ha asimilado que hay cosas que si quieres hacerlas, tienes que pensarlas con tiempo», concluye el cocinero.

Varios restaurantes de moda reciben a cientos de comensales al día, pero cuentan con ellos muchos meses antes.
Varios restaurantes de moda reciben a cientos de comensales al día, pero cuentan con ellos muchos meses antes. MARIÁN LEÓN

Algo que también ha cambiado en estos últimos años es la reserva de asientos en los transportes públicos, especialmente en el tren. Las diferentes ayudas otorgadas para moverse de forma más económica, de las que se han beneficiado los jóvenes para desplazarse entre la ciudad en la que estudian o trabajan y su hogar han llevado a una especie de especulación en la compra de billetes. «Cuando me iba a trabajar a A Coruña, tenía que coger el tique de tren, aproximadamente, unas dos o tres semanas antes para asegurar», comenta Ruth, una joven santiaguesa. Dice que también hubo ocasiones en las que tuvo que apañárselas por no pillar el billete tan pronto como de costumbre: «Muchos fines de semana iba también a A Coruña a ver a mi pareja o a mis amigos. Tenía que planearlo con bastante antelación, porque si no, era bastante probable que no pudiese conseguir un asiento en los últimos trenes del domingo y me tuviese que quedar hasta el lunes y entonces me perdía alguna clase».

Las ayudas recibidas por millones de jóvenes para moverse de forma económica, aunque suponen un gran ahorro, han hecho que la demanda por conseguir un asiento en los trenes sea tan grande que se ha vuelto obligatorio reservar tu pasaje con bastante antelación.
Las ayudas recibidas por millones de jóvenes para moverse de forma económica, aunque suponen un gran ahorro, han hecho que la demanda por conseguir un asiento en los trenes sea tan grande que se ha vuelto obligatorio reservar tu pasaje con bastante antelación. FERNANDO VILLAR | EFE

La terapeuta Alejandra Dotor atribuye esta urgencia por reservar asientos y planificarlo todo al miedo que tiene la gente a estar a solas con uno mismo: «Parece que necesitamos llenar huecos constantemente. Huimos de dejarle tiempo al cerebro para que se aburra y de ver qué pasaría en mi cabeza, si no le meto ruido».

LOS ESPECTÁCULOS

Pero sin duda, si hay un sector en el que la planificación empieza con tanta anterioridad que en ocasiones resulta hasta ridículo es el de los espectáculos. El ejemplo mencionado al comienzo de este texto es solo uno entre millones. Los conciertos y los festivales dejan cada vez más tiempo de espera entre el momento de la venta de tiques y la celebración de estos, lo que sitúa al comprador ante la incertidumbre de si, llegado el momento, este podrá ir al acontecimiento. Este problema lo ha sufrido Hugo, un chico de Boimorto, este verano. «A principios del 2025 compré junto a unos amigos entradas para el concierto de Kendrick Lamar, que se celebraba en Barcelona a finales de julio. A medida que se acercaba la fecha, vimos que por distintos temas personales y laborales nos iba a ser imposible ir y tuvimos que venderlas», narra Hugo. Él aclara también que la presión social de su grupo de amigos para comprar le influyó a la hora de tomar una decisión tan espontánea e incierta, algo que comparte Alejandra Dotor: «Es impresionante cómo los seres humanos nos dejamos llevar por la masa. Esto pasa mucho en los festivales, hay tantas bandas y artistas actuando, que acaban convirtiéndose en algo secundario. Lo que importa es la experiencia que vives con las personas con las que has ido», asegura.

En los grandes eventos deportivos, como el Mundial de fútbol, debes tener mucha suerte para conseguir entradas en el sorteo que se realiza antes de que se conozcan la mayoría de participantes.
En los grandes eventos deportivos, como el Mundial de fútbol, debes tener mucha suerte para conseguir entradas en el sorteo que se realiza antes de que se conozcan la mayoría de participantes. Alberto Estevez

El mundo musical, en el que probablemente esta fiebre por comprar con tanta anticipación sea más notoria, no es el único. Los grandes eventos deportivos requieren que obtengas tu entrada en los meses previos al acontecimiento, sin ni siquiera saber si tu equipo participará. Algo así le sucede a Emiliano, mexicano que actualmente reside en Galicia, que ha pedido entradas para ver el Mundial que se celebrará en su país, en Canadá y en Estados Unidos en el 2026. «Sé que México jugará el partido inaugural el 11 de junio en mi ciudad natal, pero poco más. No se saben rivales ni horarios de ninguno de los otros partidos, realmente las pides por la emoción de vivir un evento así, pero no sé con seguridad si podré asistir», concluye.