Si el progreso dependiera de burras como yo

Fernanda Tabarés DIRECTORA DE VOZ AUDIOVISUAL

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Steve Nesius | REUTERS

18 abr 2026 . Actualizado a las 08:47 h.

Mira que hay gente lista en el mundo. Seres con una inteligencia sobresaliente, que en muchos casos habrán nacido en el lugar adecuado, con el acompañamiento preciso para que sus habilidades innatas se sublimaran. Inevitable pensarlo tras la misión a la Luna, en cuanto intuyes el trabajo, la investigación y la voluntad que hay detrás de un acontecimiento como este. Lo que nos llega es una traducción popular del trabajo de gente listísima que nos parecerían marcianos si tuviésemos la ocasión de compartir una hora de trabajo con ellos, las mentes preclaras a un lado, la chusma intelectual al otro.

Con la misión Artemis esto salta a la vista y enseguida lo hace la convicción de que la humanidad nunca llegaría a la Luna si dependiese de personas como una. Individuas que nos hemos conformado con un umbral de conocimiento minúsculo y que jamás sacaríamos a un congénere de un problema grave, aunque su vida estuviese comprometida y su bienestar, en cuestión.

Porque a ver, no solo es que me parezca magia que cuatro seres humanos se metan en la cara oculta de la Luna (sabiendo que de magia, nada, solo es ciencia), sino que aún no entendí por qué vuelan los aviones, o por qué no se cae una casa, o por qué le doy a un interruptor y la luz se hace, por qué pulso un botón y el coche se enciende. Pero es que tampoco sé cuándo hay que plantar las patatas, cómo se corta un carballo, cómo se hila el algodón, por qué son importantes los números primos, cómo se pone una inyección intravenosa o se hace un torniquete fiable. No sabría qué hacer en caso de incidente nuclear o de subida masiva de las aguas y, por supuesto, no sé construir un barco, ni ubicar el duodeno en el lugar correcto, ni aplicar con eficacia la maniobra de Heimlich. Tampoco podría coser unos zuecos, ni hablar en latín, aunque venga de ahí, doy pena laretando en inglés, aunque una monja empezó a enseñármelo a los 8 años, y del piano apenas enlazo una tecla con la de al lado. Si pienso en mi nivel de competencia práctica, no sería útil en la Edad Media, cuando ya sabían construir puentes o forjar el hierro. De hecho, si una máquina del tiempo me llevara al 806 me enviarían a la hoguera, cuando les hablase de un futuro con pájaros de hierro y gusanos de cristal que cruzaban montañas, porque no sabría por dónde empezar para demostrarles que la mente humana es capaz de parir tales ingenios.

Por no saber, no sé hacer ni fuego, así que tampoco sería útil en la prehistoria.

Claro que después escuché a Trump y ya me sentí un poco mejor. Hay muchos humanos listísimos, pero hay otros muy trastornados. Así que no seré útil para la humanidad, pero tampoco puedo hacerla volar por los aires.