Vivimos tan convencidos de la robusta complexión de nuestro paraíso que estamos descuidando las cloacas, con lo importantes que son. De todas las maravillas que ofrece Roma, una de las más interesantes es la enorme tubería que asoma en Vía del Velabron y que un descuidado pasaría por alto confundido por su aspecto vulgar. En realidad la canalización lleva ahí un par de milenios y se trata de una de las redes de drenaje más antiguas del mundo. La Cloaca Máxima empezó a construirse en el 600 antes de Cristo y contribuyó de manera decisiva al despegue imperial y a la importancia de Roma, al desecar el valle pantanoso situado entre las famosas colinas de la ciudad y que era un foco de enfermedades y desastres. Se puede decir que Roma empezó a ser Roma cuando canalizó sus excrementos.
Tantos siglos después, vivimos sobre madejas de aguas fecales que viajan bajo nuestros pies sin que las veamos ni, en general, las olamos. En el mejor de los casos, nuestra porquería llega a una depuradora en la que se opera el milagro de la conversión. Pero en muchos otros casos, nuestra mierda va a parar a los ríos y a los mares, en una dinámica inexplicable que ni las multas de Europa, ni la supuesta conciencia ambiental, ni el creciente orgullo nacional han conseguido detener.
En lo que llevamos de verano, las playas de Santa Marta y Ladeira, en Baiona, y la de Rodas, en las Cíes, han sido cerradas al baño por presencia intolerable de e-coli, es decir, caca. En el caso de Rodas, el vertido de fecales ha sido el más grande que ha sufrido Vigo desde que hay registros. Imaginen el panorama. Se coge usted un barco en Vigo para pasar el día en la playa más bonita del mundo y al desembarcar se encuentra con un «Prohibido el baño» que confirma que el paraíso está podre.
Sorprende la naturalidad con la que hemos digerido la noticia. Ni para los que reparten la pasta ni para los que ocupamos el territorio parece ser una prioridad preservar un entorno que además es un recurso económico. Somos como un dandi bien vestido que no pasa por la ducha. Menuda Galicia calidade.