Gracias a las imágenes, recopiladas durante 14 años, se pueden apreciar los chorros de gas que expulsan las estrellas jóvenes con un detalle hasta ahora nunca visto.
Se trata de la segunda vez que en el Ártico se abren ambos pasos desde que comenzaron las observaciones científicas con satélites en la década de 1970, al igual que ocurrió por primera vez en 2008.
Con un diámetro estimado de 13 a 34 kilómetros, el nuevo satélite, que será denominado temporalmente como P4, es el más pequeño de las cuatro lunas descubiertas hasta ahora alrededor de Plutón.
Tripulada por dos personas, se encargará de recoger los desperdicios espaciales: hacer mantenimiento de satélites metereológicos y aparatos de sondeo de la Tierra.
Los espejos están hechos de berilio (elemento químico metálico, que se utiliza para endurecer aleaciones) y trabajarán juntos para transmitir las imágenes del cielo a las cámaras del telescopio.
La última misión de un transbordador espacial estadounidense está programada para el 8 de julio cuando el Atlantis lleve su cargamento de equipos y suministros a la EEI.