Algunas las fracturas alcanzan los 500 metros de profundidad y pudieron formarse en la misma época que la cuenca» de impacto del gigantesco cráter Isidis en Marte.
Las dos se originaron tras un bombardeo de asteroides hace 3.900 millones de años y el impacto habría sido una de las claves para cambiar el destino de la Tierra y crear las condiciones adecuadas para la vida en ella.
El satélite GOCE mide el campo gravitatorio del planeta con una precisión nunca antes alcanzada. Según los resultados, el terremoto de Japón habría modificado la forma de los océanos.