«Ya veremos», dijo Lubitz al piloto cuando le pidió que preparara el aterrizaje . Los pasajeros fueron conscientes del desastre tras ver al capitán aporrear la puerta. En la casa del copiloto aparecieron fármacos para tratar trastornos de bipolaridad y somníferos.
Fuentes de la Cruz Roja catalana desplazadas a Los Alpes dijeron que dos de las personas que componían el grupo no pudieron con la emoción y prefirieron regresar a Barcelona
La crudeza de la catástrofe provoca una corriente de solidaridad que recuerda a Santiago. Aunque aquí no hay heridos que rescatar, cada uno ayuda con lo que puede
La familia de uno de los dos pasajeros japoneses llega a Le Vernet desde la isla de Okaido para honrar la memoria de su ser querido ante la ladera de la montaña
Según revela la caja negra, el copiloto le ofreció al comandante asumir el control del avión para que pudiese ir al baño. Los investigadores logran aislar el ADN de 78 víctimas de la tragedia aérea