El desvío de 20 millones de euros del Palau de la Música salpica a los partidos, desata una guerra entre jueces y fiscales, y desmorona el prestigio de una institución emblemática.
El hombre de ACS en la eléctrica invoca a las raíces gallegas de la compañía para posicionarse en el concurso, a cuyo resultado condiciona la creación de empleo