Cécilia Sarkozy, desde hoy oficialmente separada de su marido y presidente de Francia, ha sido probablemente la más imprevisible y transgresora de las Primeras Damas de la V República, un título que ha llevado durante unos cinco meses.
Ha cumplido cien días en el cargo marcados por su omnipresencia, hiperactividad y voluntarismo y en los que se ha apuntado éxitos, pero afronta un otoño caliente en los frentes económico y social.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, dejó patente la voluntad de París de implicarse en los esfuerzos multilaterales para estabilizar el país árabe.
Los jueces se llevan notas clasificadas como «secreto de Defensa» El ex primer ministro francés podría ser procesado por complicidad en denuncia calumniosa