Las cenizas del escritor brasileño descansan a la sombra de un árbol en el jardín de su casa en Bahía En los treinta volúmenes que alcanzarán las obras completas de Jorge Amado, habrá dos que falten para siempre. Fallecido el lunes, el escritor brasileño dejó dos novelas inacabadas, «Bóris, o vermelho», un texto de tintes autobiográficos, y «Apostasia universal de Água Brusca». Mientras su literatura entra de forma definitiva en el reino de los clásicos, ayer se sucedían las reacciones y las condolencias. Las cenizas de Amado ya reposan a la sombra de un mango, en el jardín de su casa en Río Vermelho, en Bahía.
J. FRAGA