El presidente norteamericano advirtió que no permitirá que «regímenes peligrosos» amenacen la libertad Toda producción, también en el mundo de la política, necesita actualmente de un esfuerzo promocional. Buen sabedor de este detalle, George Bush partió ayer hacia Tokio para iniciar una gira asiática dirigida a ganarse apoyos en su guerra contra el terrorismo. El viaje le llevará además a Corea del Sur y a China. En las tres plazas buscará impulsar, si cabe, su polémico concepto de «eje del mal», y aclarar por qué ha puesto a Teherán, a Pyongyang y, especialmente, a Bagdad en el punto de mira de la cruzada iniciada en Afganistán.