Donatella Versace presentó una colección inspirada en el punk, con escotes osados Transparencias y aperturas indiscretas, en cuero, satén o tul, dominaron ayer algunas de las pasarelas de la primera jornada de desfiles de alta costura de París para la temporada primavera-verano, la primera del milenio. Heroínas legendarias y viajeras de países exóticos desfilaron en un mundo transparente de puntillas y guipur, de bordados incrustados de perlas y de chantilly, ante Sylviane Jospin, esposa del primer ministro francés, y la filósofa Sylviane Agadinsky, una de las más fieles clientas de Rosa Torrente-Metz. Torrente, de sesenta años, encargada de inaugurar la semana de colecciones de alta costura según una tradición no escrita, salió por primera vez a recibir los aplausos de su público en compañía del joven modista Christophe Joss.
LOLA LOSCOS