Cinelandias

‘Atraco perfecto’: el agrio perfume de la fatalidad

Un halo siniestro sobrevuela sobre el devenir de los personajes en esta película de Stanley Kubrick  rara y desapacionada. Es una obra estilizada y exacta, seca y punzante.

Por Juan Manuel de Prada

Viernes, 2 de junio 2023, 11:05

Ya con El beso del asesino (1955) había estrenado Stanley Kubrick sus primeras armas en el género noir, demostrando que era un director al que le interesaba, mucho más que mostrar la realidad, zambullirse en sus repliegues clandestinos, fisgonear allá donde el ojo humano no alcanza, no repara o no se atreve. Si El beso del asesino es una película con catalejo, escrutadora y morbosa, filmada con nocturnidad y alevosía, Atraco perfecto (The Killing, 1956) es una película con caleidoscopio, poliédrica y fiscalizadora, filmada con un ensañamiento matemático que exhala el perfume agrio de la fatalidad.

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Enseguida nota el espectador que Atraco perfecto es una película barata. Así lo delata su elenco, recolectado en los andurriales de la serie B, ... o en los despeñaderos para actores de carácter en horas bajas, con la incorporación del fornido e impertérrito Sterling Hayden, un actor de registro más bien limitado que aquí (sin duda, aleccionado por el director) alcanza unos niveles de atonía expresiva en verdad pasmosos; también los exteriores de la película, entre los que abundan los backlots de derribo, los moteles sórdidos y los aparcamientos de arrabal.

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