Nuestro país ha acogido a dos centenares de heridos y enfermos ucranianos desde que comenzó la guerra. Es uno de los países europeos, con Alemania y Polonia, que más pacientes está tratando. Todos muy graves. Viajamos con una de las expediciones que trajo a varios soldados desde el Hospital de Leópolis.
Fotos de Ana Palacios
Viernes, 21 de octubre 2022, 11:31
A Vladimir le han operado la pierna 18 veces. Le alcanzó la metralla y se salvó solo porque un compañero lo llevó en brazos hasta una zona segura. Ha sido trasladado a un hospital catalán para practicarle una cirugía de precisión porque no recupera la movilidad ni remite el dolor. En la foto, Vladimir, de 29 años, es atendido en la sala vip del aeropuerto de Cracovia, que la Asociación de Voluntarios de CaixaBank reservó para atender a los heridos graves durante el viaje. Al fondo, Yegor, otro herido, con casi todo su cuerpo quemado.
Yegor, de 23 años, estaba en su puesto de vigilancia cuando explotó un artefacto que lo alcanzó de lleno. No recuerda nada de lo que ... pasó después. La explosión le produjo quemaduras en el 70 por ciento de su cuerpo y le mutiló nariz, orejas, parte de la tráquea y algunos dedos de las manos. Requerirá varias cirugías reconstructivas e injertos, además de prótesis para las manos. Lo acompaña su madre, Svetlana, que tiene que ayudarlo para todo: incluso para respirar. A Yegor le tuvieron que practicar una traqueotomía. Han conseguido asilo también para la hermana pequeña de Yegor en Barcelona, para que viva con ellos durante lo que será una larga rehabilitación.
Entre los heridos de estos vuelos chárter que desplazaron a 50 de ellos, viajaban varios con las extremidades amputadas. El Ministerio de Defensa también ha enviado hace unas semanas aviones medicalizados para recoger a heridos de guerra. Es difícil cuantificar las víctimas del conflicto. Naciones Unidas estima que han muerto 5900 civiles y 8616 han sido heridos, pero pueden ser muchos más. Las bajas entre los militares varían según la fuente. Rusia dice haber eliminado a 2000 soldados.
Dada la gravedad de algunos de los desplazados, médicos intensivistas voluntarios acompañaron a la expedición. No solo viajaban heridos. En total se desplazaron diez autobuses y tres vuelos chárter, que trajeron a España a 550 personas. En dirección contraria, se llevaron 75 ambulancias a Ucrania donadas por empresas y particulares.
El padre Ángel (con su bufanda roja), y sor Lucía Caram (en el suelo) viajaron a Leópolis en representación de sus organizaciones, Mensajeros de la Paz y la Fundación del Convento de Santa Clara, para recoger a los heridos. En la capilla del hospital militar rezaron por el final del conflicto. Las expediciones, organizadas y financiadas por la Asociación de Voluntarios de CaixaBank y coordinada con el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, no habría sido posible sin cientos de voluntarios, entre sanitarios, traductores y gestores, y una red de familias que han dado cobijo a los refugiados.
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