Viernes, 26 de Diciembre 2025, 09:45h
Tiempo de lectura: 4 min
Comienzo este artículo con una noticia que se me cruzó por las redes. Y como casi todo lo que se cruza de esa manera, lo vi, lo ignoré, lo volví a ver y al final me ganó la curiosidad. La cosa es que, en algún lugar de la fría Dinamarca, a alguien con mucho tiempo libre o mucho presupuesto para subvencionar chorradas se le ocurrió que la Orquesta Nacional interpretara el Tango Jalousie de Jacob Gade mientras cada músico, a mitad del asunto, tenía que mascar uno de los chiles más picantes del mundo. No una guindilla cualquiera, sino algo muy a lo bestia: Carolina Reaper, Scorpion Moruga o uno de esos que suenan más a comandos militares que a ingredientes de cocina. La idea era ver a músicos clásicos –gente que estudió toda su vida para no mover una ceja mientras trajina a Mozart– sudar como si corriesen una maratón en los Monegros, pero sin dejar de tocar. Violines y lágrimas.
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio

