Jueves, 11 de Diciembre 2025, 14:03h
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Murió hace un par de meses, a los 93 años, y me dejó un agujero de melancolía en el corazón. En mi vida como reportero, mientras lo fui, tuve jefes mejores y peores, directores respetables e infames que me fueron indiferentes o llegaron a ser mis amigos. Gente que daba la cara por mí cuando para conseguir una información me metía en líos, o que me dejaba tirado para congraciarse con quien mandara entonces. Los conocí de todas clases, y de casi todos guardo un buen recuerdo. Pero con ninguno tuve una deuda de gratitud como la que tengo con Luis Ángel de la Viuda. Y como en mi mundo las deudas se pagan, quiero pagarla con esta página.
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