Ana Tagarro
Viernes, 22 de diciembre 2023, 11:08
Dos terremotos devastadores sacudieron el sudeste de Turquía y la zona fronteriza de Siria en la madrugada del 6 de febrero, seguidos de centenares ... de réplicas. Los seísmos mataron a 51.000 personas en Turquía y a 8000 en Siria. La imagen de Mesut Hancer dando la mano a su hija Irmak, de 15 años, aplastada por los escombros (foto de arriba), quedó como símbolo del pavor de aquellos días. Irmak se había quedado a dormir en casa de su abuela, que también murió, al igual que el hermano de Mesut y toda su familia. Mesut –panadero–, su mujer y sus otros tres hijos se salvaron. Ahora, el padre y el resto de la familia intentan rehacer su vida en Ankara, pero, dice, «nunca he dejado de sostener la mano de mi hija. No hay nada comparable a enterrar a un hijo. Es un dolor indescriptible».
La expresión 'una tragedia de proporciones bíblicas' puede parecer exagerada, pero se vuelve objetiva cuando una tormenta desencadena una catástrofe que hace desaparecer una ciudad entera. Es lo que pasó el 10 de septiembre cuando las dos presas cercanas a la ciudad libia de Derna reventaron durante un temporal y desataron un torrente de agua que acabaría con la vida de, al menos, 22.000 personas. Lluvias torrenciales e infraestructuras defectuosas fueron el tándem mortal. Dos días antes, un terremoto en Marruecos, al sur de Marrakech, había causado ya más de 2000 muertos, que quedaron 'eclipsados' por la catástrofe de sus vecinos libios. © Mahmud Turkia | Getty Images
El año 2023 es ya el más caluroso de la historia, desde que hay mediciones. La temperatura promedio se ha situado 1,46 grados por encima de la media del periodo preindustrial. Los 53,3 grados registrados en el desierto de California, los incendios en Canadá que llegaron a nublar Nueva York, el largo y tórrido verano en España... y la sequía, la pertinaz sequía. Fotos como la de arriba, del pantano de Sau (Barcelona), muestran el estado de los embalses en Cataluña, la región más afectada de nuestro país. La foto es de marzo, pero la situación sigue igual en diciembre. © Ángel García | Getty Images
En la mañana del sábado 7 de octubre de 2023, el grupo terrorista Hamás atacó por sorpresa Israel desde la Franja de Gaza. Lanzaron centenares de cohetes, y grupos armados cruzaron la frontera. No encontraron apenas resistencia y masacraron a miles de civiles en pequeñas localidades y kibutz. Fue un ataque inesperado que dejó en evidencia al Gobierno de Benjamín Netanyahu y la supuesta todopoderosa inteligencia militar israelí. Según Israel, murieron 1200 personas y 3500 resultaron heridas. Además, Hamás secuestró a más de 200 civiles. «Estamos en guerra», declaró Netanyahu de inmediato. «Y será larga», advirtió.
La respuesta de Israel desde entonces está siendo tan contundente, destructiva y larga que, para la ONU, puede calificarse ya de crimen de guerra. Para la mayoría de los israelíes, en cambio, es una contraofensiva necesaria; incluso para quienes discrepan políticamente con Netanyahu. Los muertos en Gaza superan ya los 18.000 y los heridos, los 50.000, según el Ministerio de Sanidad de la Franja palestina. A los que hay que añadir los desplazados, la gente que no tiene acceso a agua y alimentos... y los niños a los que se ve morir cada día a través de los medios y las redes sociales. Las consecuencias que tendrá esta guerra, más allá del inmenso dolor, están aún por verse. © Ibraheem Abu Mustafa | Reuters | Contacto
En la ciudad de Bajmut, totalmente derruida, tuvo lugar este año una de las batallas más cruentas de la guerra de Ucrania. Y ya van medio millón de soldados muertos, entre rusos y ucranianos, según la OTAN. Pero la guerra está estancada y se habla de 'fatiga' para describir el desinterés progresivo de Occidente en ese conflicto. Aunque Volodímir Zelenski se apresuró a mostrar su apoyo a Netanyahu frente a Hamás, Ucrania es la gran damnificada por la guerra israelí. Y, por primera vez, surgen rivales de Zelenski en su propio país; entre ellos, el popular alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, que aspira a la presidencia. © Libkos / Getty Images
Yevgueny Prigozhin, que pasó de ser cocinero de Putin a dirigir el mayor ejército de mercenarios del mundo, el Grupo Wagner, reconoció haber perdido a 20.000 de sus hombres en Bajmut. Responsabilizó al ministro de Defensa y se atrevió a lanzar en junio sus tanques contra Moscú en un pulso a Putin que no podía ganar. El 25 de agosto, el avión privado de Prigozhin 'se cayó' en el noroeste de Moscú. Murieron todas las personas a bordo. Fue el último episodio 'mediático' de la guerra de Ucrania. Putin se presentará el próximo marzo a la reelección para seguir al frente de Rusia hasta 2036. No tiene rival.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, intervino el 16 de mayo en el Congreso de Estados Unidos para alertar del peligro de la tecnología que su propia empresa acababa de poner a disposición del mundo: ChatGPT, una herramienta de inteligencia artificial generativa. Anunció que las máquinas serán más inteligentes que nosotros. La batalla interna que se ha vivido en OpenAI, con el despido y la readmisión de Altman en cinco días, muestra la guerra tecnológica que se avecina. Si la inteligencia artificial se compara con la bomba atómica de Oppenheimer, adivina quién aspira a ser el protagonista de esta película...
La inteligencia artificial ya está afectando a los entornos laborales, la educación... Pero su primer gran impacto ha sido la desinformación. En febrero se difundieron las primeras imágenes creadas con programas como Dall-E o Midjourney, que ponen a disposición de cualquiera la posibilidad de crear fotos y vídeos falsos en segundos, como esta imagen del Papa con un plumas de Balenciaga. Como diversión o como espoleta para la creatividad es una estupenda herramienta, pero sembrar la desconfianza ante cualquier imagen tiene consecuencias sociales y políticas ¿inquietantes?, ¿aterradoras?, ¿disruptivas?... imprevisibles.
Fue una ceremonia cargada de pompa. La última coronación en el Reino Unido había sido en 1953 y Carlos, a los 75 años, no quería renunciar al ritual, aunque lo acortó a 90 minutos. Unas 2000 personas asistieron a la ceremonia; entre ellas, 100 jefes de Estado. Para el anecdotario, la ausencia de los príncipes Andrés y Enrique durante el saludo de la familia real. El primero, por sus 'amistades peligrosas' con delincuentes sexuales; el segundo, porque después de publicar en enero su biografía, En la sombra, en la que no dejaba títere 'real' con cabeza, era obvio que no podía asomarse al balcón. La 'ganadora' del evento fue Camila, coronada como reina. «Hoy hemos enterrado definitivamente a Diana», se atrevió a comentar una mujer que veía pasar el dorado carruaje real por las calles de Londres. © Jeff J Mitchell / Getty Images
El año pasado, el escritor Salman Rushdie recibió 18 puñaladas, tres en la cara, en un atentado durante un evento literario en Nueva Jersey. Perdió la visión del ojo derecho y estuvo hospitalizado una larga temporada. No fue hasta febrero de este año cuando mostró su rostro de nuevo: «Así es como me veo ahora», escribió bajo su selfi. El novelista de 75 años, símbolo de la resistencia contra la intolerancia religiosa, lleva amenazado desde que en 1989 publicó Los versos satánicos y el ayatolá Jomeiní emitió un edicto en el que pedía su muerte. El estadounidense Hadi Matar, su atacante, no había nacido entonces –tiene 24 años–, pero eso no le impidió intentar ejecutar aquella fetua. Se declaró orgullosamente culpable porque «odia» a la víctima.
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Varón blanco, rubio, de 97,5 kilos de peso y 192 centímetros de altura. Así reza la ficha policial que se le abrió a Donald Trump el día de su detención, el 25 de agosto, imputado, entre otros motivos, por «liderar una asociación de tipo mafioso para alterar los resultados de las elecciones de 2020 en el Estado de Georgia». Es la primera vez que se toma una fotografía policial a un presidente de Estados Unidos. Una imagen para la historia. Pero ni esa detención ni las 23 causas judiciales que tiene abiertas minan sus posibilidades de volver a ser presidente. En 2024 habrá elecciones y serán 'a cara de perro'. Trump lo sabe. Con su foto de la ficha policial se venden camisetas y tazas con el lema «¡Nunca te rindas!».
La puesta de escena fue impresionante. Miles de hombres semidesnudos y tatuatos apilados en una megacárcel construida solo para miembros de las maras, las poderosas pandillas de El Salvador. Es la medida estrella del presidente, Nayib Bukele, para ser reelegido en febrero de 2024. Bukele, que iba con una gorra al revés hasta en los actos oficiales, llegó al poder en 2019 con su partido Nuevas Ideas, que se presentaba como una izquierda populista. Empezó por 'bitcoinizar' la economía (la criptomoneda es moneda oficial), pero como eso no ha sacado a la mayoría de los salvadoreños de la pobreza, optó por otra medida 'espectacular': declarar la guerra a los pandilleros. Lleva 80 mil arrestos (en un país de 6 millones de habitantes). Según ongs de derechos humanos, uno de cada seis detenidos es inocente y 191 personas han muerto bajo custodia policial (90 reconocidos por el gobierno). Bukele es más popular que nunca.
Hizo la campaña electoral con una motosierra en la mano; dijo que iba a dolarizar la economía, prohibir el aborto y permitir la compraventa de órganos; habla con su perro muerto, del que ha clonado cuatro cachorros, a través de su hermana médium (ahora ministra)... Y ganó las elecciones generales a la Presidencia el 19 de noviembre. En la toma de posesión, Javier Milei, que se define como anarcocapitalista y libertario, anunció que recortará todo gasto público y que el peso se devaluará aún más. Y le aplaudieron con fervor. Años de corrupción de los gobiernos kirchneristas y una inflación actual del 150 por ciento en el país explicarían el fenómeno. Ahora queda por ver si la imagen de outsider incorrupto de Milei sobrevive al sacrificio de millones de argentinos abocados al desempleo y la estanflación.
«¿Un piquito?». Según la versión de Luis Rubiales –entonces presidente de la Federación Española de Fútbol–, Jennifer Hermoso aceptó su propuesta de darse un beso el 20 de agosto, cuando ella y el resto de las jugadoras de la selección española recogían su merecida medalla de campeonas del mundo en Sídney. El 'piquito' fue muy polémico, pero el empeño de Rubiales en justificarlo lo convirtió en escándalo internacional. Presiones a la jugadora, vídeos con gestos inapropiados y una rueda de prensa surrealista al grito de «¡no voy a dimitir!» acabaron costándole el puesto. Renunció 15 días después de asegurar que jamás lo haría. Para entonces ya le habían retirado su confianza todas las instituciones políticas y deportivas del mundo.
© Noemi Llamas / Getty Images
Pocas veces un crimen tiene tantos elementos 'de película' como el protagonizado por Daniel Sancho. Hijo y nieto de conocidos actores, joven y guapo, se presentaba en redes como chef, empresario, viajero... Y el 3 de agosto asesinó y descuartizó al cirujano colombiano Edwin Arrieta en Tailandia, según confesó dos días después. Entre los trozos de la víctima, esparcidos en un vertedero, apareció el ticket de compra de los cuchillos que usó para descuartizar el cadáver. Sancho alegó que Arrieta, con quien mantenía una relación, lo acosaba: «Yo era su rehén». Luego cambió su versión para que el crimen no pareciera premeditado y evitar así su condena a muerte. El juicio empezará el próximo abril.
El 31 de octubre, el día de su 18 cumpleaños, Leonor juró la Constitución, 37 años después de que lo hiciera su padre, en las Cortes Generales. El acto escenifica la continuidad de la monarquía parlamentaria y convierte a la princesa en heredera al trono de pleno derecho. La ausencia de los reyes eméritos (Sofía no acudió para no hacer más evidente la forzada ausencia de Juan Carlos) fue la única nota discordante. El discurso de Leonor, impecable: «Les pido que confíen en mí, les serviré con respeto y lealtad».
© Juan Naharro Gimenez | Getty Images
El 23 de julio, los resultados de las elecciones generales mostraron que los votos del PP y Vox no eran suficientes para gobernar. El PSOE y Sumar podían seguir en Moncloa si pactaban con los nacionalistas. Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont, exigió, entre otras cosas, la amnistía para todos los delitos del procés. Pedro Sánchez aceptó y millones de personas salieron a la calle para expresar su rechazo. Esa oposición y las implicaciones legales y judiciales derivadas de la amnistía, auguran una legislatura muy complicada.
Es posible que no sepas tararear ninguna de sus canciones, pero Taylor Swift es, sin duda, el fenómeno musical –y empresarial– del año. Su gira de conciertos The Eras Tour ha batido todos los récords de recaudación: 2.200 millones de dólares solo en Estados Unidos, a lo que hay que sumar la película sobre la gira, los conciertos en el resto del mundo y el merchandising que devoran los swifties, sus entregados fans. ¿Qué tiene Taylor? Para empezar, hay que reconocerle el esfuerzo: canta 44 canciones en cada concierto (y van 146) que dura casi cuatro horas; es la artista femenina con más álbumes números uno de la historia y símbolo del empoderamiento de la mujer; lleva en el negocio desde los 14 años (tiene 34), cuando empezó con la música country y ha convertido su vida privada (amores, depresiones, acoso...) en la esencia de sus canciones, un auténtico culebrón para sus seguidores, que ahora ha alcanzado su cenit en Estados Unidos al emparejarse con un jugador de fútbol americano. Taylor gana por goleada a la Barbie de la película del año.
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