Por L. Gómez
Viernes, 12 de noviembre 2021, 10:30
Huyeron de Siria hace tres años después de que una bomba que estalló en un mercado de Idlib amputase la pierna del padre, Munzir al-Nazzal, pero lo que más angustia a la familia es el futuro de su hijo de 5 años, Mustafa, que nació sin extremidades como consecuencia de una enfermedad congénita: la tetraamelia. La causa de esa enfermedad no ha sido determinada en su caso, pero su madre tomó medicación para combatir los efectos de los bombardeos con gas sarín mientras estaba embarazada, lo que podría haber afectado al feto.
Ahora malviven en el sur de Turquía, gracias a la ayuda de la Media Luna Roja, con sus otras dos hijas pequeñas, Sajida y Nura, ... con las que Mustafa juega sin perder la sonrisa, con una increíble energía, según cuenta su padre y se puede apreciar en precario un vídeo doméstico que grabó con su móvil y que ha difundido La Reppublica en Italia.
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El niño necesita un tratamiento y unas prótesis que la familia no puede permitirse. Las prótesis electrónicas que requiere el caso ni siquiera se pueden adquirir en Turquía y, además, Mustafa tiene que someterse a varias intervenciones, una de estómago y otra en los genitales, que deberían hacerse cuanto antes. De ahí que esta imagen tomada por el fotógrafo Mehmet Aslan sea tan relevante.
Galardonada con el primer premio del Concurso Internacional de Siena, la foto sirve para llamar la atención sobre la situación de muchos refugiados, pero también sobre una necesidad concreta. El padre ha recorrido todos los hospitales posibles y empieza a desesperar, cuenta el fotógrafo. Que su caso se vea en el mundo entero les abre una puerta a la esperanza. De hecho, dos hospitales de Roma ya se han ofrecido para llevar a cabo la intervención. Italia podría ser el país de acogida de la familia de Mustafa.
El padre sueña con un futuro para su hijo: que sea inventor. Dice que es muy inteligente y creativo, que podría ser ingeniero, si tuviera la posibilidad. En el vídeo se le ve manejar la pantalla del móvil con sus muñones (en un brazo tiene algunos dedos que le permiten hacerlo). «Todos los días me dice que quiere ir a la escuela, que ese es su mayor deseo», cuenta el padre. «Y quiere crecer para tener piernas, porque cuando nos pregunta cuándo irá a la escuela y cuándo tendrá piernas y brazos, le decimos que cuando sea mayor.»
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Por L. Gómez
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