Santi Balmes, Love Of Lesbian: «Hay una frivolidad en las canciones del verano que yo envidio mucho»

AL SOL

La banda llega mañana al Morriña Fest de Culleredo presentando su nuevo trabajo
28 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Titulado Viaje épico hacia la nada, el último trabajo de Love Of Lesbian es un álbum concebido para el directo. «Partimos con esa premisa y el resultado es el que es», señala Santi Balmes, su cantante. Mañana muchas de esas canciones sonarán en el Culleredo dentro del Morriña Fest (O Burgo, 22 horas, entradas desde 38 euros), sabiendo que ese es su lugar natural. «Este disco se presta muchísimo. Eso sí, lo que ves delante es otro cantar, porque quieras o no esa euforia contenida que estás recibiendo es complicada de gestionar», confiesa.
-Love of Lesbian en directo se asocia a karaokes colectivos, manos arriba, botes y éxtasis total. ¿Cómo se gestiona eso ahora?
-Es muy complicado porque, cuando la gente está llegando a ese momento, hay un guardia de seguridad que corre directamente al asiento y le dice que no se levante o se va. Depende mucho del sitio, de las condiciones y las instrucciones que reciba la gente. Nos estamos encontrando con directos muy dispares. En unos la gente estaba quieta. En otros todo es más laxo. A partir de ahí, nosotros tocamos lo mismo.
-Hacen un álbum contundente para el directo y vienen de una época casi metafísica de poner cascos y escucharlo con atención. ¿Por qué?
-Hay un movimiento pendular. El disco nuevo generalmente lleva la contraria al anterior, suele ser así. Es un poco de rellenar cromos que te faltan en el álbum musical.
-¿Radiografía un momento previo a la pandemia?
-Tuvimos un bloqueo la banda con unos asuntos legales que éramos incapaces de solventar rápidamente y que estuvieron a punto de llevarnos a juicio. Todo esto provocó una corriente de bloqueo y enfado que derivó en este disco.
-Ahora canta cosas como «hasta un idiota hoy es un policía moral», «solo falta un paso para ser libre» o «en tiempos de peste bubónica romanticismos los justos».
-Era un momento en el que, tanto interiormente como exteriormente, recibíamos imputs de una sociedad convertida en una comunidad de opinadores de extremos. Eso tiene una parte buena y mala. Te crees muy revolucionario haciendo un tuit y desahogándote: «¡Guau! Menuda cosa he dicho». A la hora de la verdad, sigues con tu vida normal y aquí no ha pasado nada. A partir de ahí, tienes que tener muchas tragaderas para leer según que cosas. El cinismo ha empezado a imperar en la sociedad de Internet. Dejamos lo peor de nosotros, la parte más visceral e, incluso, la más psicópata. Son personas que antes no sabías ni de su existencia y ahora tienes que conocer hasta el último idiota que vive en el planeta tierra. A partir de ahí todo el mundo se ha convertido en la Inquisición. A la hoguera este, a la hoguera este otro. Esa rabia deriva en el disco.
-¿Cómo se siente un artista pudiendo ver todas las criticas que le hacen desde cualquier lado?
-Ni las buenas ni las malas son recomendables. La opinión que tengan de ti los demás al final puede acabar coartando tu creatividad. Eso es lo más nocivo que le puede pasar a un creador. Hemos aprendido a vivir con esto, pero si me preguntas cuál sería mi opción ideal, sería que mis redes sociales las llevase alguien de confianza al que yo le enviase los contenidos y desconectar. Eso de estar todo el día delante del espejo no es bueno. No creo que Picasso o Dalí hubieran creado igual si hubieran estado pendiente de las redes sociales
-¿Buscarse a diario en las redes sociales es como hacer un estudio e mercado permanente?
-Es eso. Aunque fueran todos los comentarios buenos, a lo mejor te aboca a estancarte y no cambiar nunca de registro.
-¿Le ha gustado alguna canción del verano?
-No nunca. En el repertorio de canciones que me gustan que tengo no hay ninguna que yo recuerde.
-¿Y si lograse un tema así?
-Como una anécdota en tu carrera estaría bien. Hay una frivolidad en las canciones del verano que yo envidio mucho, porque soy incapaz de hacer algo así.