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Vivió en Luarca y caminó 33.000 kilómetros durante tres años por 33 países
09 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Muchos sueñan con dar alguna vez la vuelta al Mundo. Se puede hacer en avión o en barco, pero Ignacio Dean decidió hacerlo andando. Este joven malagueño de 35 años se convirtió el pasado año en el primer español en dar la vuelta al planeta caminando. Este fin de semana estuvo en Navia para participar en el Descenso a Nado a la ría naviega, ya que se está preparando para afrontar nuevos retos. Durante tres años recorrió 33.000 kilómetros a través de 31 países. Empleó 12 pares de zapatillas. Sin prácticamente medios, únicamente con un carrito para transportar enseres, comprobó en soledad lo que es afrontar la vida andando por desiertos, selvas y grandes ciudades. Todo lo cuenta en un libro que publicó hace unas semanas y que tituló Libre y salvaje. En él también relata el objetivo final de su viaje.
-¿Cómo surge la aventura?
-Nace de un sueño que tenía de dar la vuelta al Mundo caminando. Creo que es un milagro estar vivo, y por eso el motivo de nuestra vida tiene que ser luchar por nuestros sueños. No quería dejar pasar la oportunidad y que fuese demasiado tarde. Quería hacerlo para lanzar un mensaje muy claro, un mensaje medioambiental para concienciar de la importancia de cuidar de nuestro planeta.
-¿Qué fue lo más duro de la aventura?
-Lo más duro es rebasar la línea y poner en riesgo tu vida. La aventura está muy bien, como atravesar desiertos o junglas, pero cuando te pasas de ese límite ya no hace gracia. Estuve presente en un atentado en Bangladesh, con varios artefactos explosivos detonados en cadena. Tienes la sensación de que estás en el lugar y en el momento equivocado. Me intentaron atracar con machetes en El Salvador, en México contraje la fiebre chikungunya, estuve frente a un rinoceronte salvaje en Nepal… A estas cosas no estás acostumbrado.
-El reto pide una buena forma física, pero también emocional.
-Dar la vuelta al Mundo andando te exige contar con una gran fortaleza física y mental, es cierto. Hay que saber convivir con la soledad porque no es nada fácil estar lejos de tu familia y amigos. Yo convivo muy bien conmigo mismo, pero siempre se echa en falta a la gente. La gracia de la vida es compartir las cosas, y yo he vivido tantas cosas solo que echo en falta alguien con quien compartirlo.
-Lo cuenta todo en un libro que también ha querido escribir en solitario
-Cuando terminé mi viaje, en marzo del año pasado, me retiré con todos mis documentos y fotos a un hórreo perdido de Pola de Siero, en Asturias. Allí escribí el libro durante un año. Esta ha sido la tierra que ha visto nacer mi relato del viaje y que conozco muy bien, porque viví cuatro años en lugares como Villaviciosa o Luarca. Aquí se está tranquilo, hay muy buena gente y además se come muy bien.
-¿Se plantea nuevos retos?
-En unas semanas podré decir algo, porque lo cierto es que tengo cosas en la mente. Llevo tiempo ya participando en campeonatos de natación porque, como ya he comentado, el próximo reto tendrá algo que ver con este deporte.