Noemí Gallego Carmona, cocinera al frente del restaurante ribadense Kalpa Amodiño: «India es intensa y transformadora»

Yolanda García Ramos
yolanda garcía RIBADEO / LA VOZ

A MARIÑA

Yolanda García

La cocinera ribadense vivió diez años en el país, del que trajo sus sabores a su local

19 feb 2026 . Actualizado a las 13:34 h.

Hay trayectorias que conectan mundos que parecen antagónicos pero tienen puntos en común. En todas las culturas, la gastronomía es conexión. Para Noemí Gallego Carmona, al frente del restaurante Kalpa Amodiño de Ribadeo, la cocina es una evolución de nuevos sabores, parte evocadores de la India que generosamente también enseña. En su último curso, los alumnos «viajamos» al sur del país ayudándole a elaborar y catando platos como bajji, chutney verde, biryani, pulli curry ácido, moru curry y postres. «Cocinar, probar, entender las especias y, sobre todo, comer juntos» era el fin. Cumplido con creces, con producto fresco de la zona. Ella vivió 10 años en la India. Llegó en 2011, recalando primero en Ramasamudham, una pequeña aldea de Andhra Pradesh, cerca de Bangalore, donde trabajó como maestra de arte en un colegio bilingüe: «Esa experiencia me permitió integrarme desde el primer momento en la vida local y conocer el país desde dentro. Después, me mantuve en Kerala residiendo en Munnar, Kottayam y Kandhaloor, y finalmente en Fort Cochi, cerca del mercado de Pattalam, donde teníamos nuestros negocios, un restaurante para mochileros de comida muy casera y una tienda de regalos con productos locales y naturales, especias, te, café. Elaboraba pan de masa madre, repostería, mermeladas, pickles, kombucha, salsas… Fueron tiempos felices pero muy breves porque en el 2020 llego el covid y mi vida dio un vuelco de nuevo». Y se vino a Ribadeo.

«Tuve allí un restaurante para mochileros de comida muy casera y una tienda de regalos con productos locales y naturales, especias, te, café. Elaboraba pan de masa madre, repostería, mermeladas, pickles, kombucha, salsas…»

Una frase suya lo dice todo: «India es intensa». Matiza: «Sobre todo al principio. Y transformadora, porque especialmente como mujer y madre, allí todo es distinto. La maternidad no se vive como una carga. Se vive de forma más natural y colectiva, por eso decidí criar a mis hijas allí, porque me sentía muy amparada pues había una comunidad de mujeres que te sostenía». Trató de llevar una «vida distinta» a la que, en general, se esperaría como rol femenino en los cánones tradicionales del país. Cierta sensación de «soledad», confiesa, la invadió, pero «aprendí mucho con ello», dice, agradeciendo, al otro lado de la balanza, el haber conocido «personas muy bonitas que se mantuvieron muy cerca y me miraban con respeto, aunque la amistad me costó mucho más». Precisó tiempo de adaptación y «al final sí llegué a sentirme parte de la India».

Noemí Gallego con su hija Ryha, en la selva donde vivió, secando coco para elaborar aceite
Noemí Gallego con su hija Ryha, en la selva donde vivió, secando coco para elaborar aceite NOEMÍ GALLEGO

A quien nunca estuvo en ese rincón de la Ruta de la Seda le pueden asaltar los estereotipos. «Uno de los clichés más extendidos _opina Noemí Gallego_ es que toda la India es un mismo país, homogéneo y reducido a los tópicos: curry, picante, pobreza, suciedad, espiritualidad... La India se divide en ‘diferentes países’. La realidad es que es súpergrande y hay muchísima diversidad y culturas. Los ritmos no van igual en el norte que en el sur, incluso la forma de vida». «También se suele pensar _añade_ que en general es caótica cuando en realidad todo tiene su propio equilibrio». «Simplemente, al no coincidir con nuestras normas occidentales, generalizamos», concluye, manifestando que esa visión, sin conocimiento de causa, le suele incomodar. «Incluso la espiritualidad la hemos idealizado cuando es algo normal, del día a día. Visitar la India es una cosa. Vivir allí, otra», enfatiza. Desde 2021 no ha vuelto: «Tengo muchas ganas de volver a ver mi familia india». «Cuando trabajo en Amodiño con tantas especias, esos olores, esas mezclas me recuerdan a ciertos lugares y momentos. Vienen mis hijas y dicen: ‘Huele a India, mamá’».

Algunas de las especias que Noemí Gallego enseñó a manejar en su último curso en Kalpa Amodiño sobre cocina del sur de la India
Algunas de las especias que Noemí Gallego enseñó a manejar en su último curso en Kalpa Amodiño sobre cocina del sur de la India YOLANDA GARCÍA

«Las especias no son simple condimento»

«La cocina de la India _indica_ es de mucha precisión. Hay que manejar muy bien las especias, pero no son un simple condimento. Creo que sostienen el plato entero y dan sentido a la materia prima elegida». Recuerda cuándo cambió su forma de verlas y empezó su idilio con esta gastronomía: «Un día estoy en mi casa de la selva, en Neeriamangalam. Mi suegra saca un pequeño tarrito de metal lleno de pimienta negra de la cosecha anterior. No le di importancia. Me pregunta cómo quiero el huevo, a la plancha o bull’s eyes. Elegí este... ¡Y la guarnición era la pimienta! Ahora es un plato del Amodiño que está en los rotis o panes». Hay más en el restaurante ribadense: «No buscamos reproducir de forma literal, sino que más bien trasladamos la esencia, por ejemplo en masas madre, legumbres, fermentaciones... Son platos más yo. Cada uno tiene su historia y sabores». Además de contar con «mucho trabajo y capas detrás», subraya que es una cocina «que tiene su propio diálogo entre lo que viví allí y lo que soy aquí». Kalpa Amodiño no tiene únicamente carta vegetariana, pues trabajan también carnes y pescados priorizando «lo vegetal, lo local y lo sostenible».

Dice que su plato estrella es uno «con cabra vieja, especial y diferente». ¿Y el de la clientela?: «Ahora sé que es ese plato vacío que se coloca en la mesa y se llena de lo que sale de nuestra cocina, gracias a las manos de Graciela, a mi capacidad de transformar y a la hospitalidad con la que el equipo abraza al que entra por la puerta. Es lo importante».

«Ribadeo es un punto muy importante»

Noemí Gallego quiere hablar también de la evolución gastronómica experimentada en general en muchos otros rincones y que desea que también ocurra en A Mariña. Que no pierda el tren de oportunidades culinarias. En este sentido, situando su local Kalpa Amodiño en Ribadeo, dice de esta localidad: «Ribadeo es un eje, un punto muy importante donde hay movimiento, hay potencia, hay vida. Quizás por eso lo que me ha ofrecido Ribadeo es realizar todo lo que yo quería hacer, cuando me tuve que marchar de India después del covid. Ribadeo me abrió los brazos para quedarme, trabajar, construir. Llevo cuatro años con Kalpa Amodiño. Tres años después abrí Chulapita, el negocio funciona bien y me puedo dedicar a hacer talleres en el invierno». «Ribadeo me permite ocupar este espacio, trabajar y crecer, sobre todo con dignidad».

Noemí Gallego ha impartido varios cursos este año, de platos vegetarianos, panes y el último, de cocina del sur de la India
Noemí Gallego ha impartido varios cursos este año, de platos vegetarianos, panes y el último, de cocina del sur de la India YOLANDA GARCÍA

Otro viaje que «marcó» su vida fue a Sudamérica

Noemí se fue a la India por «las ganas de un cambio muy profundo en mi vida«». «Fui mala estudiante y muy inquieta. Crecí en un barrio de Madrid. Mi urbanización estaba rodada de campo y ovejas. Hoy en día es Sanchinarro». «Siempre _añade_ tuve mucha curiosidad por el mundo, quizás por ver la vida de otra manera. Lo que había en mi barrio no terminaba nunca de llenarme. En una adolescencia tardía decidí ponerme a estudiar, me matriculé en Bellas Artes y empecé a sacar muy buenas notas». Fue una elección «muy vocacional», pues su padre fue actor y pintor. Y apoyó su camino. En tercero falleció su abuela, «una cocinera maravillosa». «De repente _rememora_ yo no sabía si quería ser artista o cocinera. Me tomé un año sabático». Se fue a Centroamérica (cita en especial México) y Nueva York, con beca: «Marcó mi vida. Fue un antes y un después. Al regresar a España decidí seguir estudiando Bellas Artes y entendí que era lo mío, aunque me gustaba mucho la cocina». Pero quería seguir volando, y terminó la carrera desde la India, que fue «el inicio de una nueva etapa vital y profesional y un país que me iba a regalar todo lo que sé ahora».

«La India fue el inicio de una nueva etapa vital y profesional y un país que me iba a regalar todo lo que sé ahora»

Otro mensaje que quiere transmitir se centra en su enfoque personal sobre el feminismo: «Trabajas, te equivocas, te levantas, vuelves a empezar. El feminismo puedo llevarlo desde lo que sé y lo que sé hacer y sobre todo no sentirme 'castigada' por ello. Me he sentido bien conmigo misma y en paz en este lugar, en Ribadeo, lo cuál es, para mí, súperimportante». «Creces, aprendes, maduras, sigues hacia adelante y te haces más fuerte» han sido sus retos y aprendizajes.