El triángulo de los mercadillos

José Ramón Alonso de la Torre
J.R. Alonso de la torre REDACCIÓN / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA IRAGO

Con el vértice en Caldas, O Grove y Vilagarcía, se celebran 10 mercados semanales

30 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El 27 de junio de 2020, en plena pandemia, La Voz publicaba una noticia con este titular: «Indignación entre los ambulantes por los cambios en el mercadillo». Cinco años después, el mercado vilagarciano sigue provocando titulares en los que las palabras indignación, protesta y desconcierto destacan en las páginas de La Voz de Arousa. Hasta esta semana, que la palabra destacada ha sido consenso. Ya veremos si dura.

El mercado de Vilagarcía y los mercados gallegos en general tienen la gracia de que se celebran en el centro urbano. Como escribía Carlos Blanco, dueño de la librería Nobel esta semana, uno de los encantos de esta ciudad es la fuerza que tiene el comercio de proximidad. Es un modelo comercial vilagarciano que llena de vida y encanto las calles. Pero, por desgracia, no es el modelo que triunfa en el mundo occidental.

En la ciudad donde habito cuando no estoy en Vilagarcía, el modelo es distinto: las tiendas se agrupan en un gran centro comercial más o menos periférico, las calles del centro solo tienen establecimientos pensados para turistas y usuarios de Airbnb, que son quienes pasean por ellas los fines de semana, y el mercado, que se llama mercadillo o mercado franco y tiene 196 puestos, ha vivido tres traslados a lo largo del último medio siglo, cada vez se va más lejos del centro y, actualmente, ante la imposibilidad de seguir en una urbanización alejada, debe ser trasladado a otro lugar lejano, pero se han propuesto cuatro espacios, incluido una avenida al lado del cementerio, y ninguno ha conseguido el consenso de comerciantes, autoridades y ciudadanos. Este modelo de centro comercial y mercadillo periférico es común en las ciudades españolas.

Comparado con estos problemas, Vilagarcía es un paraíso comercial donde, en poco más de 500 metros, te encuentras las tiendas emblemáticas de Inditex y 250 puestos, según la web Mercadillo Semanal, de chorizos de Lugo o de: «¿María, quién anda sin bragas por un ‘leuro’?». En Vilagarcía, las discusiones sobre el mercado no son en torno a si debe estar en una punta o en otra del casco urbano, sino en una calle céntrica o en la inmediata.

En las sucesivas reuniones mantenidas en las últimas semanas sobre el mercado, se planteó primero que se instalaran puestos a continuación del edificio de la plaza de abastos dedicado a la verdura, aunque se trataba de una ubicación provisional por los tanques de tormenta que allí se colocarán. Se proponía desde el ayuntamiento utilizar A Peixería, pero se ponían pegas al uso de O Castro, mientras el BNG proponía recuperar la zona de A Mariña tras el juzgado y la plaza de Martín Gómez Abal.

La reacción de los ambulantes fue negativa: no querían instalarse a continuación de la plaza de las verduras, algunos proponían ir a la calle Castelao y criticaban el paso de coches por Alexandre Bóveda, que, se mire como se mire, es una barbaridad. La decisión final, la que ha suscitado consenso por ahora, es que no habrá puestos en la prolongación de la plaza de las frutas y verduras, un mal enclave donde no se vende mucho, y el mercado se concentrará en O Castro con puestos en Martín Gómez Abal y plaza del Doctor Carús, en A Mariña y Peixería.

Quedan flecos como la situación de Alexandre Bóveda, donde el BNG propone que se quiten los puestos, pero la solución, sobre el papel, parece, cuando menos, estética: el mercado en O Castro es muy bonito y si, además de estético, resulta comercial, será una solución magnífica para una ciudad que los martes y los sábados es entretenida por tradición y por una costumbre emocional única: bajar al mercado.

Durante los debates comerciales de estas semanas, los ambulantes han esgrimido un argumento comparativo muy resultón: decían que el mercado de Vilagarcía había llegado a ser tan importante como el de Padrón y, sin embargo, al paso que íbamos, acabaría siendo menos importante que el de Cambados. Lo primero es falso, lo segundo sería posible porque, según la página Mercadillo Semanal, en Vilagarcía se instalan 250 puestos y en Cambados, 200, dependiendo siempre del tiempo, la época del año y otras condiciones e imprevistos.

Vivimos en el triángulo gallego de los mercadillos. Con los vértices en Caldas, O Grove y Vilagarcía, contamos diez mercados semanales con un total de 1.486 puestos. Los lunes, hay mercado en Portonovo (163 puestos) y Caldas (100); los martes, en Vilagarcía de Arousa (250); los miércoles, en Cambados (200) y Caldas (100); los jueves, en Portonovo (163); los viernes, en O Grove (110) y Vilanova (50) y los sábados, en Vilagarcía (250) y Cambados (200).

Para el domingo, queda el mercado de los mercados: Padrón, con 650 puestos. Vilagarcía con 250 sería el segundo mercado más importante y en tercer lugar, Cangas do Morrazo y Cambados con 200. En el sur de Galicia, destacan también el de Noia de los jueves y los domingos (120) o el de Moaña miércoles y sábados (90). En Arousa norte, los mercados son menos importantes: Ribeira los sábados (100), Boiro los martes (70) y Rianxo miércoles y domingo (40). Datos y debates aparte, lo importante es que, los martes y los sábados, los vilagarcianos seamos felices bajando al mercado.