Grenni Alvarado es dominicana y llegó a Barbanza hace cinco años; en la actualidad trabaja en una cafetería de Santa Uxía
15 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hace cinco años que llegó a Ribeira procedente de su República Dominicana natal. Grenni Alvarado Marte (Nagua Cabrera, 1978) abandonó las paradisíacas playas de la isla caribeña por las dunas de Corrubedo y el monte de A Curota. «Tenía que buscar una salida profesional porque en mi país las cosas no iban bien», apuntó esta nueva barbanzana. Y añadió: «Logré venir hasta aquí gracias a la ayuda de una prima que ya residía en la comarca».
Sin embargo, los primeros meses de estancia en la ciudad fueron complicados: «Allí se quedaban mis dos hijos, mi marido y el resto de la familia, con los que solo mantenía contacto por teléfono».
Hace un año su suerte cambió. Esta dominicana logró traerse para España a sus hijos Guillersy, de 12 años; y Edwin, de 5. Su esposo, Albert, aún tiene que esperar un poco antes de que pueda venir, «pero ya se perciben las cosas de manera diferente de como se veían cuando llegué», comentó.
Grenni siempre tuvo una vinculación laboral en la hostelería, aunque también estuvo durante un tiempo en una conservera. Desde hace un año está empleada en una cafetería situada en el centro de Ribeira.
Pero no todo es trabajo en la vida de Grenni Alvarado. Su tiempo libre lo dedica a descansar, a salir con la pandilla de amigos que hizo en Ribeira y a ir de compras, su gran pasión.
Aunque en Nagua Cabrera se ubican las mejores playas de la República Dominicana, Grenni disfruta con el paisaje que le ofrece Barbanza: «Quedé impresionada con las dunas de Corrubedo y las vistas que se pueden contemplar desde A Curota». También tiene buenas palabras para los barbanzanos: «Me encanta la complicidad de la gente de esta comarca. Son amables y correctos en el trato». Y añadió: «Aquí tengo todo lo que necesito y no me planteo volver a mi país. En Ribeira soy inmensamente feliz», sentenció.