
La duna ribeirense sufrió atentados ecológicos durante décadas
06 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Es un tesoro, pero no siempre se la trató con delicadeza. La duna de Corrubedo sufrió atentados ecológicos durante décadas, siendo la extracción de arena una de las actividades que más dañaron este espacio natural de belleza incomparable. El 6 de noviembre de 1987, La Voz informaba de las maniobras que hacían los constructores: «No es extraño cruzarse, a partir de las nueve de la noche y hasta bien entrada la madrugada, con tractores y camiones de distinto tonelaje y procedencia que, tras cargar la arena, se alejan dejando un reguero en las carreteras de Corrubedo-Ribeira y Ribeira-Noia». La falta de explotaciones legales donde extraerla generaba esta actividad.
Paradojas de la vida o simple coincidencia, fue también un 6 de noviembre, pero de 1991, cuando La Voz informaba de que el el pleno de Ribeira aprobaba, con matizaciones, el plan de protección de dunas y lagunas locales. El tema que generó más debate en aquella sesión plenaria fue la situación del cámping y de los aparcamientos. Faltaban menos de tres años para que el sistema dunar de Corrubedo fuera declarado parque natural, el primero en la zona. Este reconocimiento trajo consigo la protección del espacio y su inclusión en las guías turísticas de medio mundo.
Aunque miles de personas pisaron sin control y durante años la gran duna, una de las primeras medidas para intentar evitarlo fue la instalación de una pasarela de madera. Quienes dejen su huella en la arena corren el riesgo de ser multados con una sanción que ronda entre los 600 y 6.000 euros.