Rodríguez Bautista, mi abuelo

Miguel Rodríguez Bello BUZÓN DEL LECTOR

BARBANZA

29 mar 2016 . Actualizado a las 17:56 h.

Dos penas estrangulan mi vida, la primera más profunda que la fosa de Las Marianas, por la muerte de mi padre, y la segunda no haber podido conocer a mi abuelo, Miguel Rodríguez Bautista. Pero sé que gracias a personas como él, una pequeña villa marinera desconocida para el mundo, es hoy una próspera ciudad. Su obra social fue extensa, las Casas Baratas una de las más importantes. Casas construidas para que personas sin recursos pudiesen vivir bajo un techo digno. Curiosamente, fue el pueblo de Ribeira el que le regaló a él su casa, ya que era pobre y no podía permitírsela. Fue un hombre justo mientras gobernó, no hubo nadie que fuera más que nadie y él y su familia siempre fueron los últimos.

Me comentaba mi padre entre risas que, cuando era niño, jugando con su hermana en los jardines del ayuntamiento, pisaron unas flores; mi abuelo, que los vio a través de una ventana, pidió a quien estaba de guardia que llamase a esos niños. Pero si son Miguelito y Gelines (sus hijos) y pueden hacer lo que quieran... Craso error! Mi padre, riéndose, me decía que, desde aquel día, jamás volvió a pisar una flor y que incluso, ya siendo un hombre, cuando iba a pescar truchas al río de Artes que tanto le gustaba, procuraba no pisar las flores de la vereda. También me decía que muchas veces, les llevaban algo para comer y mi abuelo lo rechazaba, pues decía que un alcalde no puede aceptar regalos. Era mi abuela Maruja quien, desde el patio, cogía esa comida sin decirle nada.

Ciudadanos de Ribeira, no dudéis ni un segundo que si mi abuelo hubiese querido gobernar para su propio interés, hoy yo sería rico por herencia. Sin embargo, lo único que tengo es un modesto negocio familiar pagado euro a euro durante más de 20 años y una casa adquirida a medias con mi mujer en Palmeira, sobre la que pesa una hipoteca. La honradez no se compra, ni aparece de un día para otro, se transmite de generación en generación. Mi abuelo fue un hombre honrado, mi padre fue un hombre horado, yo soy un hombre honrado y mi hija Patricia será una mujer honrada.

Y... volviendo a las Casas Baratas, alguna de las personas que con más ímpetu quiere enterrar la memoria de mi abuelo por los siglos de los siglos, tiene por herencia en propiedad alguna de esas casas que Don Miguel Rodríguez Bautista construyó para los pobres. ¿Renegarán de ellas en pos de la memoria histórica?. Cien por ciento no. MIGUEL RODRÍGUEZ BELLO. RIBEIRA

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