
«El caso de Mangione es complejo porque su radicalización no se ajusta a etiquetas tradicionales»
06 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Luigi Mangione, el ingeniero que mató a tiros al CEO de United Healthcare, me despierta curiosidad. Tras una cirugía de espalda insatisfactoria, se intensificó su desconexión social. Entreveró sus frustraciones más profundas con un odio cerval al corporativismo capitalista; un sistema que coloca las ganancias por encima del bienestar. Las grandes corporaciones pueden perpetuar la miseria, dejando a individuos como Mangione aumentando su sensación de desesperación y con pocas opciones.
El caso de Mangione es complejo porque su radicalización no se ajusta a etiquetas tradicionales. Rechazaba el capitalismo y apoyaba causas de izquierda como el ecologismo, pero también seguía a figuras de derecha como Tucker Carlson. Su ideología híbrida refleja la fragmentación política actual, donde muchos jóvenes buscan romper con el sistema más que seguir una doctrina.
Su radicalización, el punto de no retorno, es una reacción contra el poder estatal y corporativo. En las redes se le considera un héroe, lo que evidencia una creciente insatisfacción con las instituciones y la falta de consenso sobre dónde trazar la línea de la justicia y dónde la de la venganza.
Tal vez Mangione no buscaba justicia ni venganza, sino algo más simple: hacer que el mundo sintiera su dolor. En un sistema donde el sufrimiento se mide en costes y beneficios, más que su crimen, inquieta la posibilidad de que otros, igual de frustrados, estén tomando notas. Ahora mismo habrá un CEO buscando monetizar toda esa desesperación. ¡Pum!, ¡pum! y sonrisa a la chica del McDonald’s.