El horno medieval de Noia atrae miradas desde Los Ángeles a Canarias

Marta Gómez Regenjo
M. Gómez NOIA / LA VOZ

NOIA

MARCOS CREO

Ninguna de las ofertas recibidas por el histórico cocedero fructificó, así que sus propietarios lo están acondicionando a la espera de nuevos interesados

24 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

De cuando en vez, el mercado inmobiliario de Barbanza arroja algunas sorpresas con llamativas propiedades que se ponen a la venta. A finales del año pasado apareció un anuncio que llamó poderosamente la atención: «Se vende horno medieval en Noia». Seis meses después, el inmueble, situado en el corazón del casco histórico noiés y que podría ser anterior incluso a la iglesia de San Martiño, sigue en manos de la familia Bello Monterroso a pesar de que suscitó un enorme interés. Llegaron ofertas desde Los Ángeles, Canarias y también la propia Noia, pero ninguna ha fructificado, hasta ahora.

El principal objetivo de los propietarios es evitar que el deterioro avance por una construcción que se ha mantenido inalterable durante décadas y que dejó de funcionar en el 2020. A la espera de que aparezcan posibles interesados en comprar o alquilar el horno, se han puesto manos a la obra para adecentarlo, limpiarlo y recuperarlo. De hecho, en los últimos meses ya han estado trabajando en el inmueble y tramitando los permisos oportunos para actuar.

Sobre las ofertas recibidas, los propietarios explican que ninguna fue lo suficientemente firme como para que se materializase la venta: «Para nós é importante conservar o forno e queremos asegurarnos de que a persoa que se faga cargo del o respecte. Sabemos que ten que ser alguén moi particular porque o forno tamén o é, e que queira recuperar a tradición».

Panadero «influencer»

Reconocen que hubo mucho interés por el horno, y que media docena de personas lo visitaron. Algunos eran panaderos de Noia, pero también contactaron con los dueños personas de otros lugares. Entre las ofertas más llamativas, la de una mujer de Los Ángeles que buscaba dar un giro radical a su vida y estaba dispuesta a dejar California para establecerse en Noia y montar un negocio en el inmueble. También llegaron mensajes de interés desde Canarias, y de un influencer especializado en panes y postres veganos y sin gluten.

Sin embargo, ninguna propuesta se materializó. Y es que, aunque se trata de una propiedad muy singular y posiblemente sea el horno más antiguo de Noia según los estudios realizados por la arqueóloga municipal, el único de la época medieval que se conserva, es necesario realizar una inversión muy importante tanto en el inmueble como en el propio horno de piedra. Los trabajos de limpieza que se han estado realizando levantaron expectación en el vecindario, ya que hasta que el último inquilino se jubiló y cerró el cocedero, eran muchos los que llevaban desde empanadas a asados para que se los cocinaran en el horno.

Existe también la posibilidad de alquilarlo, con una renta baja y de larga duración dada la inversión necesaria para acondicionar la edificación, una opción que permitiría al inquilino conocer de primera mano su funcionamiento a través de Luis Bello, que conoce los entresijos del oficio. «Nós non podemos facernos cargo do forno, pero queremos conservalo e na medida do posible manter viva a tradición», explicaba el hijo de Bello.

Múltiples opciones

Ellos están convencidos de que el inmueble tiene muchas posibilidades, desde montar una panadería o darle el uso que venía teniendo como cocedero hasta abrir una cafetería asociada al horno, o incluso habilitar una vivienda en el piso superior.

El interés del horno medieval es indiscutible, y cuando se puso a la venta surgió un renovado interés por él como un bien patrimonial digno de conservación, e incluso se barajó la posibilidad de incluirlo en las visitas guiadas a la villa. Algún colectivo lo ha hecho, pero solo puede verse el edificio por fuera, cuando lo verdaderamente valioso está en el interior, y no se ha encontrado el apoyo institucional necesario para poder abrir al público en condiciones.

De momento seguirá cerrado. Sus propietarios están dedicándose a adecentarlo después de varios años sin funcionar, confiados en que haya interesados.