
Un concurso de repostería animó la tradicional cita
08 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Valle del Jerte (Cáceres) y El Bierzo (León) son las principales comarcas suministradoras de cerezas para la feria anual de Paiosaco. Antiguamente los puestos ofrecían fruta de la zona, pero hoy la producción local es residual. «Como moito podes sacar unha caixa», explicaba ayer una de las decenas de vendedoras que acudieron a la cita.
Al margen de su procedencia, la cereza fue, como cada primer domingo de julio, el producto estrella de la feria. Ni los organizadores ni los propios fruteros fueron capaces de dar una cifra, pero había miles de kilos. Entre las decenas de puestos salpicados por el recinto ferial -algunos comerciantes se quejaron, precisamente, de que no se agrupase a todos los vendedores de cereza en una zona concreta, como otros años- había de todos los tamaños y con balances para todos los gustos.
Una vecina de Cerceda que acudió con poco más de veinte kilos y que llegó a las cinco de la madrugada para coger sitio en el área de libre ocupación continuaba al mediodía prácticamente con todas las existencias. «Non se vende nada, pero nin isto nin outra cousa», lamentaba. Como ella, la mayoría de los puestos ofrecían la cereza a 2 y 2,5 euros el kilo, independientemente de su origen, aunque una comerciante de Bértoa que vendió unos 400 kilos tuvo una partida de piezas casi tan grandes como ciruelas, a 3,5 euros. Otra comerciante llevó con unos 900 kilos y también se mostraba satisfecha. No tanto un productor de El Bierzo, que acudió por primera vez y que aseguró que no volverá. «La gente, muy bien, pero la organización es un cachondeo», dijo.
Lo que no tuvo discusión fue el éxito del concurso de postres organizado por la asociación de comerciantes. El jurado, formado por la repostera Maribel Aller, el cocinero José Ramón Bargo y la bloguera Irene Navas, lo tuvo difícil para decidirse entre diez elaboradas propuestas, pero al final triunfaron los chupitos de cereza.