
Especial de turismo | Al azar o siguiendo un hilo conductor, el geodestino emociona al margen del camino que cada cual elija
18 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Es una pregunta lógica: ¿Por dónde empezar? ¿Por dónde ir? ¿Y cómo terminar? Cuestiones básicas que se puede hacer cualquier visitante, cuyo número no para de crecer año tras año. No hacen falta que corroboren este crecimiento, por mucho que las estadísticas así lo reflejen, lo mismo que los nuevos sistemas digitales de medición. Basta con echar un vistazo a la oferta de hoteles, restaurantes y sobre todo viviendas de uso turístico para constatar un crecimiento impensable hace apenas veinte años. Por tanto, son muchos, nacionales y extranjeros, los que buscarán vías de acceso, de recorrido, de disfrute de un territorio mítico.
¿Fue casual que la imagen más destacada que Turismo de la Xunta llevó a la última feria de Fitur fue la de los Penedos de Pasarela y Traba? En absoluto: los lugares con encanto, que combinan patrimonio con paisaje y naturaleza, para descubrir con tiempo, son uno de los grandes atractivos de la Costa da Morte? Es un buen indicador del que tirar. Quien dice los Penedos dice el Camiño dos Faros, las rutas del litoral más al norte con marca azul (Malpica, Carballo, Caión), o las que marcan cada concello en sus webs. Es una opción en auge y escogerla, con un básico de buen estado físico, conduce a estados próximos a la felicidad temporal.
El agua también sería buen argumento. No ya la del mar, que se da por descontado. Ni la de los paseos de los ríos, especialmente los del Anllóns, que lo mismo. El agua de nuevos usos, como la lúdica del parque acuático de Cerceda, o la milenaria del balneario de Carballo, de las mejores de Galicia. O el goce visual de la de cascadas como la de O Ézaro, o las de Carballo. El agua del lago de As Encrobas, un paseo sorprendente aún para muchos locales que recorren los más de seis kilómetros de perímetro junto a un bosque, en un lateral, cada vez más frondoso.
¿Las fiestas? También. Imposible citar aquí ni siquiera todas las de interés turístico, muchas. Por reseñar las más próximas en el tiempo: el Asalto ao Castelo de Vimianzo o la Feira das Cereixas de Paiosaco (primer fin de semana de julio) o la Faguía de Carnés, en Vimianzo (día 9). Estas tres, solo para abrir boca.
No sería mal hilo el patrimonio arqueológico, tan abundante en castros y dólmenes. Borneiro, con uno y con otro, es un buen punto de arranque, sin olvidar el castro de Ogas en Vimianzo, donde el castillo, aunque más reciente, es lugar de parada. Pues a sorprenderse, hay que buscar el Vákner de Dumbría, con todo lo que conlleva. No es arqueología: es antropología, lo mismo que lo es (entre otras cosas) A Barca, por cierto con un santuario muy visitado por ser destino jubilar. Y sí, el turismo religioso también existe en la Costa da Morte. Hasta el de colores lo hay: puestas de sol, auroras boreales, mares de ardora, los astros con Starlight y, más en la tierra, el azul de las muchas banderas de las mejores playas.