Diego, el principal investigado por la muerte de Samuel, se enjugó tres veces las lágrimas frente a la jueza
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A CORUÑA CIUDAD
Declaró que él no golpeó a la víctima «conjunta o simultáneamente con otras personas». Tanto él como Alejandro y Catherine solo respondieron a las preguntas de sus abogados. Kaio aseguró ante la jueza que «Samuel se desplomó tras ser golpeado por Yumba»
11 ago 2021 . Actualizado a las 14:17 h.Los cuatro principales investigados por el asesinato de Samuel Luiz el pasado 3 de julio comparecieron ante el juzgado de Instrucción número 1 conociendo cuáles eran sus derechos y los delitos por los que estaban allí. Uno de los primeros en comparecer ante la jueza el pasado viernes 9 de julio fue Diego Montaña Marzoa, por un supuesto delito de homicidio o asesinato. «Samuel Luiz falleció por golpes, y usted es una de las personas implicadas en la muerte de este chico», le recordó la jueza.
Ante sus preguntas, Diego confirmó que no padecía enfermedad mental alguna, que se encontraba en perfecto uso de sus capacidades mentales y que no necesitaba ser reconocido de nuevo por un médico forense. Y cuando le propuso hablar y explicar al tribunal lo ocurrido, él dijo que solo contestaría a las preguntas de su abogado. El letrado Luis Manuel Salgado Carbajales, le planteó entonces la siguiente cuestión: «¿Conjunta y simultáneamente con otras personas golpeó en la madrugada del 3 de julio a Samuel Luiz». La respuesta de Diego no fue explícitamente incriminatoria, aunque tampoco negó los hechos: «No, con otras personas, no», dijo.
El joven de 26 años, vecino de la calle Nicomedes Pastor Díaz, que permanece en prisión provisional, se presentó ante el tribunal vestido con un polo negro, pantalón y zapatillas beis, y con las manos cruzadas en la espalda en todo momento... salvo cuando su abogado comenzó [a partir del minuto 1:00 del vídeo que reproduce La Voz] con otra tanda de preguntas más personales: «¿Vive en A Coruña?». «Sí, con mi padre y con mi madre», contestó con voz un tanto temblorosa y dejando ver su mano izquierda para tocarse los ojos [1:18]. «¿Vive en el domicilio con sus padres?», insistió su abogado. «Sí», dijo. «¿Cuánto tiempo lleva viviendo aquí?», continuó el letrado. «Toda la vida», respondió Diego de forma escueta volviendo a frotarse los ojos como muestra de estar conmocionado [1:31], y volviendo a enjugarse las lágrimas después, en un momento de silencio, pero sin llegar a llorar [1:43]. Confirmó que también tiene su trabajo en A Coruña y que nunca antes se había visto implicado en un procedimiento judicial. «No, nunca, nunca», insistió.
Tras poco más de cuatro minutos y medio ante el juez, los agentes de la Policía Nacional volvieron a ponerle los grilletes a Diego Montaña Marzoa. Y el siguiente en declarar fue Alejandro Freire García, de 21 años y residente en la zona de Eirís. Aunque inicialmente indicó que sí quería declarar, enmendó enseguida su error y explicó a la jueza que, se acogía a su derecho de tan solo responder a las preguntas de su abogado, Enrique David Freire Rumbo. Vestido con una chaqueta de cremallera azul, pantalón vaquero corto y deportivas, Alejandro alias Yumba, también fue escueto ante el micrófono de la sala del juzgado.
«¿Se encuentra con capacidad para declarar?», le preguntó la jueza. «Correcto», dijo él con las manos detrás de la espalda. A la hora de comenzar a hablar, el joven se mostró confuso [de 2.15 a 3.00] y dio a entender a la jueza que iba a responder a sus preguntas, aunque finalmente aclaró que solo lo haría a las de su letrado. La jueza interpeló al abogado diciéndole que eso tendría que haberlo hablado antes con su cliente y la Fiscal intervino para decirle a Alejandro Freire alias Yumbo: «Usted, con total libertad, diga mirando a su señoría si quiere o no quiere declarar y las preguntas de quién quiere contestar». «Eso lo tiene que decidir usted», añadió la jueza.
Pasado este rifirrafe, Alejandro explicó que se presentó voluntariamente en la comisaría de Lonzas el lunes por la noche. «¿Le dijeron el lunes por la noche que no había nadie esa noche y que volviera al día siguiente»? «Correcto, así es», respondió a su letrado. Y que al día siguiente volvió a presentarse voluntariamente a Lonzas. Indicó que actualmente trabaja en una empresa frigorífica en el puerto de A Coruña y que convive con su padre en el mismo domicilio. Su abogado le preguntó también si en el momento en el que se levante el secreto de las actuaciones va a querer prestar declaración y explicar lo que sucedió, a lo que Alejandro alias Yumba contestó con un escueto: «Sí» [3.49]. Tras cuatro minutos y medio ante la jueza, el investigado se despidió, antes de volver a ingresar en la prisión de Teixeiro, con un «Gracias».
La última en presentarse a la jueza fue la novia de Diego, Catherine Silva Barros, de 19 años y vecina de la zona de A Zapateira. Es la única investigada que, por el momento, está en libertad. Durante su declaración se mostró apocada, con los brazos extendidos por los costados, vistiendo una sudadera gris y unos pantalones vaqueros pitillo, y con el pelo recogido. La jueza le explicó que comparecía en calidad de investigada por un delito de homicidio o encubrimiento de homicidio, y/o asesinato y omisión del deber de socorro. La jueza también le preguntó si quería declarar en ese momento. Catherine dijo que sí, pero interrumpió: «Pero solo a las preguntas de mi abogado», que es Luciano Prado del Río. En este momento de confusión, la joven miraba a su letrado y la jueza le advirtió: «Míreme a mi. ¡Míreme a mí que le estoy preguntando yo, eh!».
El Ministerio Fiscal tenía preparadas varias preguntas y pidió, a pesar de no poder formularlas, que quedara constancia de ellas en el acta. La primera de ella era con quién estaba el día de los hechos y, Catherine, ante la confusión, pensó que tenía que responder, algo que se aclaró enseguida. La joven escuchó la intervención de la Fiscal casi sin moverse, solo para colocarse la mascarilla, durante casi tres minutos.
El abogado de la declarante inició después su turno de palabra. Catherine confirmó que coincidió con Samuel, que no lo conocía de antes y que nunca se dirigió a él ni para hablarle, insultarle o increparle. «¿Participaste directa o indirectamente en la agresión que otros terceros hicieron?», le preguntó su abogado. Y ella rotunda respondió: «No». Negó también que se llegara a tocar o acercarse a Samuel así como que azuzara o animara a alguien para que golpearan a Samuel. «No, yo intenté parar a la gente» [41.42]. Sobre la presencia de Lina, la amiga de Samuel, explica que incluso la intentó proteger, pese a que otros testigos indican que la empujó: «Yo la eché para atrás para que no llevara ningún golpe. Es más, yo llevé un golpe en las piernas». Dijo que se fue del lugar antes de las últimas agresiones y que solo estuvo en la zona en un primer momento, abandonando Riazor poco después y desconociendo lo que pasó después. «Yo bebí dos cubatas, pero estaba bien». [42.37] Y añadió: «Ni yo ni nadie de los que estaban allí creo que pudieran conocer la condición sexual de Samuel».