Javier Cercas gana el Planeta con una novela policial de índole psicológica

«Terra alta» gira en torno a un mosso d'esquadra que investiga un triple asesinato. Manuel Vilas fue el finalista


barcelona / enviado especial

Javier Cercas y Manuel Vilas se proclamaron ganador y finalista, respectivamente, de la 68.º edición del premio Planeta, fallado anoche en el transcurso de una cena en Barcelona. Ambos autores comparten año de nacimiento, 1962, y también su condición de autores emblemáticos del grupo Penguin Random House, donde han publicado sus últimas obras. Planeta ha pescado en su caladero para llevarse a dos escritores de los considerados «literarios» pero que también gozan de un notable tirón comercial. Para Cercas supone, además, una especie de regreso simbólico, ya que sus primeras obras, incluidas su gran éxito Soldados de Salamina, aparecieron en el catálogo de Tusquets, asociada ahora a Planeta.

Terra alta, la novela con la que se llevó el Planeta, dotado con 601.000 euros -el finalista se embolsa 150.250- lucía el título entre las finalistas de Cristales rotos, que fue presentada bajo el seudónimo de Melchor Marín. El nombre también es el del protagonista de la historia, un exdelincuente convicto que actualmente es mosso d’esquadra en Gandesa. El criminal se ha reconvertido con éxito en agente, como prueba su condición de héroe en los atentados yihadistas de Cambrils del 2017, un suceso al que Cercas le dedicó en su día un análisis periodístico. En la trama de Terra alta, Marín debe enfrentarse a la resolución de un triple asesinato en una pesquisa por la que deberá pagar un precio muy alto.

Juan Eslava Galán, portavoz del jurado, la había calificado de «novela policíaca de índole psicológica». No es, además, la primera vez que Cercas toca el mundo de la delincuencia en sus obras, ya que era el ambiente principal en el que se desarrollaba su novela del 2012 Las leyes de la frontera.

 

Ficción y realidad

Cercas ha mantenido un interés en sus obras por la confluencia de la ficción y los hechos verídicos, como quedó patente en Soldados de Salamina, aunque en ocasiones ha llevado la oscilación del péndulo de lo ficcional a lo real de un extremo a otro. Anatomía de un instante era un examen del 23F, en un texto que Cercas afirmaba que se podría abordar como «una novela sin ficción». En el otro extremo, por ejemplo, se sitúa Las leyes de la frontera, donde las andanzas de los llamados quinquis de la Transición son el telón de fondo para el desarrollo de los personajes.

Además de contar con un amplio público lector, una presencia periodística habitual y la estima de la crítica, Cercas también es una figura conocida en el ámbito anglosajón, traducido al inglés tras el éxito que supuso Soldados de Salamina en el Reino Unido. Un título que además fue adaptado al cine por David Trueba.

Cercas, en su discurso de agradecimiento, dijo que en esta obra ha tratado de reinventarse como escritor con un libro radicalmente distinto a los anteriores, pero a la vez fiel, y calificó la obra ganadora como un thriller especial para hablar del valor y el sentido de la ley.

Diferentes soportes

Precisamente una de las cuestiones en las que hicieron hincapié los directivos de Planeta es en su búsqueda de historias que se puedan explotar en diferentes soportes, contenidos que puedan transitar de la página a la pantalla y viceversa. También se dejó claro que el termómetro que supone el Planeta del gusto medio literario español se ha orientado al relato policial, que, según Eslava Galán, ha dejado de ser considerado un subgénero para gozar de estima literaria. Una calidad que, a juicio de su trayectoria anterior, se le supone a la obra de Cercas, ahora también ganador del Planeta.

Manuel Vilas: «La alegría es un sentimiento superior a la felicidad, más atávico, primitivo»

Xesús Fraga
Vilas, durante su intervención en el premio Planeta
Vilas, durante su intervención en el premio Planeta

El escritor se proclama finalista del Planeta con una novela sobre la búsqueda vital de un hombre de mediana edad

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) ha sido finalista del Planeta con una novela sobre un hombre de mediana edad titulada Alegría, un concepto que, advierte, difiere del de la felicidad. «La novela narra la maduración de un hombre en torno a la búsqueda del significado de la vida. En la juventud no te preocupa, vives y ya está. Pero a partir de los 50 te haces estas preguntas. Y se da cuenta de que el sentimiento que mejor determina lo que es la vida es el de la alegría, que a mi juicio es mejor que la felicidad, que es algo muy social, algo muy vinculado a las redes sociales, esos estados de maravilla. Pero la alegría es un sentimiento superior, más atávico, primitivo, que viene de la contemplación de la naturaleza, de la relación del cuerpo en movimiento con el mundo», reflexiona.

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