Rafael Cadenas, un Cervantes sin corbata que canta a la libertad y la democracia

Miguel Lorenci ALCALÁ DE HENARES / COLPISA

CULTURA

Ballesteros | EFE

«El nacionalismo es el sarampión de la humanidad», lamentó el poeta venezolano en la entrega del premio en Alcalá de Henares

24 abr 2023 . Actualizado a las 16:22 h.

Con andar parsimonioso y en silencio llegó este lunes Rafael Cadenas a la universidad de Alcalá de Henares. En su vida ha lucido una corbata y tampoco lo hizo en el día grande de las letras hispanas, donde compuso un emotivo canto a la democracia y la libertad que, a su juicio, encarnan Cervantes y el Quijote. El gran poeta venezolano no se plegó al protocolo que exige chaqué para los participantes en la solemne ceremonia que presiden los reyes y a la que no asistió Pedro Sánchez. Prefirió una chaqueta azul marino con camisa a juego y cuello mao, chaleco gris, pantalones claros y zapato oscuro. Antes que él, solo Juan Goytisolo renunció al traje de etiqueta, aunque sí se había plegado a la corbata.

Llegó Cadenas flanqueado por su hijo Silvio, que le acompañó durante toda la ceremonia junto a su hija Paula y su nieta Andrea. «Estoy lleno de España», dijo al inicio de una breve alocución en la que quiso evitar «el énfasis» al que somos «tan propensos» los hispanoamericanos» y pidió «cuidar» nuestra lengua, «que anda muy maltrecha, acosada por galicismos y anglicismos». Lo hizo con emoción y voz cadenciosa desde el estrado del centenario Paraninfo complutense al que ascendió con dificultad.

«Es urgente defender la democracia de todo lo que la acecha y para ello se requiere recrearla. Esa tarea le incumbe a la educación, que la ha descuidado», lamentó en un discurso sin referencias apenas a su país ni al régimen de Maduro. «Los demócratas deben pedir a voces su renovación. Ha de interiorizarse, volverse transparente, dar primacía a lo social aboliendo la pobreza, apoyar la cultura. Esto no es ningún sueño, sino un trabajo de todos, hacedero solo con plena libertad», dijo. Celebró además a Miguel de Cervantes como «un gran defensor de la libertad». «Recordaré sus palabras muy conocidas, aunque deberían difundirse más y ser colocadas en los escudos de los países: ‘La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron a los cielos (...) Por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a un hombre'», recitó. Y repasó su vida, «una novela de aventuras», y la de don Quijote, «que puede verse como un proceso de la normalidad a la locura y, de esta, a otra esperada normalidad, después de pasar por pruebas que al cabo lo sanarían». También se acordó de Sancho Panza «subestimado por los quijotistas», y que «representa lo real». «Probablemente nuestro tiempo lo realce, ya que asistimos a una revaloración de la vida corriente, y es que también en ella está el misterio», apreció. «‘La realidad es más extraña que la ficción'», recordó que decía Walt Whitman.

El «sarampión de la humanidad»

«La impronta del Quijote estuvo en los creyentes de la utopía que arreglaría todo y terminó en un desengaño. Es sabido que nacionalismos, ideologías y credos dividen a los seres humanos, pero en este tiempo, el mundo, gracias al desarrollo de la comunicación, debería ser cosmopolita —continuó Cadenas—; ya en cierto modo lo es, pero a ello se oponen los factores que he mencionado, sobre todo el nacionalismo, que según Einstein es el sarampión de la humanidad». El del venezolano fue acaso el discurso más breve de la historia del Cervantes, en el que citó a Goethe, Orwell, Marx, Derrida, Santa Teresa, Schiller o Wittgenstein. Evocó también a Karl Jaspers, «para quien no existe ninguna concepción del mundo valedera». Esto «nos deja a la intemperie —advirtió—, pero a la vez nos fuerza a indagar». «Él tenía dos temores: uno al totalitarismo y otro a la bomba. En este tiempo, aquel avanza y esta ha crecido. Resulta paradójico, por cierto, el que las naciones más civilizadas se encuentren entre las principales fabricantes de armas. Se trata de una industria muy prospera», lamentó.

Jesús Hellín | EUROPAPRESS

El rey Felipe VI agradeció que el Cervantes haya premiado a «un hombre que trata de respirar por los poros del lenguaje» y que, con su poesía, «suma a Venezuela a la historia del Cervantes». Repasó el monarca la extensa obra «de un gran poeta moderno, la de alguien que no quiere ‘estilo sino honradez'; una valiosísima ambición; una aspiración que comporta ‘rectitud de ánimo e integridad en el obrar', según nuestro Diccionario de la RAE». «Un propósito magnífico y admirable» , concluyó.

Con la presencia en Alcalá de Henares de Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930), el poeta de todos los exilios, el Premio Cervantes recuperó su plena normalidad. El más alto reconocimiento de nuestras letras volvió a tener presente a su ganador en el centenario Paraninfo para recibir de manos del rey la medalla y el diploma que le acreditan como ganador del premio mayor de nuestras letras tras tres ediciones en las que no se pudo cumplir con la tradición debido a ausencias y aplazamientos. El Cervantes consagró a sus 93 años a este gran poeta, tímido y parsimonioso, que leyó su discurso ante Felipe y Letizia; el ministro de Cultura, Miquel Iceta; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. A la cita faltó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no pudo acudir porque tenía «otras cuestiones sobre la mesa».

Iceta glosó por extenso la vida y la obra del galardonado y celebró que el premio Cervantes «honra a la lengua común que une a España y Latinoamérica en el destino de las palabras, de la poesía y de la literatura». Agregó que Cadenas es «un hombre de una ética e integridad radicales, tanto en su andar como en su literatura, una voz comprometida, de una consecuente honestidad, que conoce las palabras exactas para defender al ser humano de los autoritarismos, de la falta de libertades y la violación de derechos humanos».

Cultura convoca la próxima edición

El Ministerio de Cultura y Deporte convocó este lunes la próxima edición del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes en reconocimiento oficial a la creación literaria en lengua castellana, tal y como publicó el BOE. El galardón, creado en 1975, está dotado con 125.000 euros y no puede ser dividido, declarado desierto ni concederse a título póstumo, sin perjuicio de los derechos de sucesión que puedan ejercerse si la persona galardonada falleciera después del fallo del jurado, de acuerdo con las bases. Constata el «público testimonio de admiración a la figura de un escritor, independientemente de su nacionalidad que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico». La distinción se concederá no por una obra específica, sino por la totalidad de la obra literaria.