Contador sentencia en Navacerrada

DEPORTES

21 sep 2008 . Actualizado a las 13:17 h.

Acabó Alberto Contador la cronoescalada de Navacerrada feliz por su triunfo oficioso en la Vuelta, pero consciente de que su compañero Levi Leipheimer, ganador de la etapa de ayer, acabó pisándole los talones. Finalizó Ezequiel Mosquera con el sexto registro del día. Con el sabor agridulce del cuarto puesto en la general, pero con el regusto de haber pisado el inaccesible territorio de los grandes, de que el podio está a su alcance. Él cumplió su parte. Pero Carlos Sastre, fiel a sí mismo, no falló y aguantó en el tercer peldaño.

Contador prolonga su reinado. Salvo imprevistos, se proclamará hoy en Madrid vencedor de la Vuelta para entrar en un club exclusivo, el de los corredores que han ganado las tres grandes. Estará al lado de Anquetil, Hinault, Merckx y Gimondi. El madrileño cumplió el guión. Aunque con final más ajustado de lo previsto. Pero sin las bonificaciones logradas por el madrileño, todo hubiera cambiado. La crono habría sido una batalla fratricida para los dos hombres fuertes del Astana. Pero la realidad es que Leipheimer recibió ayer un premio de consolación. La victoria en la ascensión a Navacerrada (33.06) con una ventaja de 31 segundos sobre su jefe de filas. El americano se queda así a 46 del líder.

Sastre completará el podio. Firmó el cuarto mejor registro ayer. Trece segundos mejor que Mosquera, que necesitaba recortar 54 para asaltar el tercer puesto. Los dos grandes diésel de esta carrera realizaron una crono muy pareja. Esa pequeña brecha entre el ganador del Tour y el gallego se abrió en el principio de la crono y se mantuvo estable hasta el final. «Has subido muy bien, pero era muy complicado superar a Sastre», le comentaba Álvaro Pino a su corredor después de acabar la etapa.

El líder del Xacobeo fue a ver el recorrido por la mañana. También estaba inspeccionando el terreno un Sastre que tampoco lo había estudiado previamente. El gallego regresó al hotel con una sonrisa tensa. Y recordaba que si hubiera ganado la etapa de Fuentes de Invierno, aquella en la que llevó a sus espaldas a Contador y Leipheimer, habría logrado la bonificación de 20 segundos. Un tesoro.

«Es una crono para Ezequiel y este este su puerto talismán», señalaba Gustavo César Veloso en la meta. Veloso marcaba por entonces el tercer mejor tiempo y soñaba con el podio de su amigo. Pero el sueño comenzó a desvanecerse en la primera referencia, antes de la subida al puerto. Mosquera ya cedía 12 segundos con Sastre. A pesar de los inicios, el gallego realizó una gran crono. No se rindió y perseveró hasta el final. Con esa perseverancia que lo ha impulsado hacia el territorio de los que no solo se limitan a sobrevivir en las grandes vueltas.