El acierto y solvencia de los menos habituales sorprendió en Riazor
14 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los menos habituales del Dépor tiraron de efectividad para hacer olvidar a los titulares de la Liga. Al menos en esta faceta se destacaron por encima de los Aranzubia, Bergantiños, Guardado, Lassad y compañía. Los despistes del Levante convirtieron la Copa en un aparente paseo para los coruñeses, arrebatados por un acierto anotador que hacía tiempo no se disfrutaba en Riazor.
De todos, los nombres propios del partido fueron los de Pablo Álvarez y Saúl, autores de los tres goles en prácticamente las únicas ocasiones claras de su equipo. El resto del equipo se ocupó de la solvencia y de que no temblase el pulso en un tramo final del partido en el que el Levante apretó, pero sin éxito. Fue entonces el turno de Rochela, segurísimo como central izquierdo, de Borja, todo un líbero por delante de la zaga, y de Jesús Vázquez, quien espantó sus fantasmas en la segunda parte para dirigir el juego deportivista.
Pablo Álvarez se destacó como el más listo de los deportivistas. En una posición que no le es propia aportó templanza en la medular y tácticamente se incrustó entre las líneas del rival, al que causó auténticos destrozos. Pese a que fue titular en el primer partido de Liga contra el Recre, apenas había disfrutado de minutos por culpa de una lesión y, una vez recuperado, tampoco apareció en las últimas convocatorias. La falta de fondo físico le permitió jugar apenas una hora en una posición que no es la suya.
Un caso parecido al de Rochela, que parece más concentrado como central a pierna cambiada (es diestro) que en la que sería su posición natural. En realidad, este se convierte en su puesto talismán. Como central izquierdo se coronó campeón de Europa y subcampeón del mundo con la selección sub-17 y, más recientemente, completó un gran partido en la anterior eliminatoria de Copa, contra el Alcoyano. Seguro (se anticipó casi siempre a Aranda), incluso se permitió una delicatesen técnica en la primera parte, cuando un doble amago ante Rubén Suárez arrancó los aplausos del público.
Seoane volvió a jugar en su posición natural como lateral diestro. Pese a su experiencia de las últimas temporadas, Oltra prefirió cambiar de banda a Manuel Pablo. El ourensano se lo agradeció blindando su banda a la entrada de Juanlu, el pichichi del Levante en la Liga, y apareciendo muy a menudo en ataque, donde percutió por la banda más débil del rival. Pese a que no le acompañó la suerte en sus aventuras ofensivas Riazor lo premió con aplausos en una jugada en la que alcanzó la línea de fondo, pero el centro golpeó en el contrario y rebotó en él mismo antes de salir por la línea de fondo.
La aparición de Juan Carlos, que recibió una gran ovación nada más pisar el césped de Riazor, resultó casi testimonial, pues el mediapunta del Fabril, en el que está completando una gran campaña, casi no pudo tocar el balón. Poco después apareció Bodipo, quien se llevó el recibimiento de la noche y la afición hasta coreó su nombre. El sevillano protagonizó un par de carreras, pero no tiró a portería.