De la desilusión a la esperanza

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

Bergantiños celebra con Riki un gol ante el Girona.
Bergantiños celebra con Riki un gol ante el Girona.

Tras el descenso, el Dépor cierra el año en frenética carrera por retornar a Primera División

04 ene 2012 . Actualizado a las 04:32 h.

El último año del Dépor se escribe en renglones torcidos. La Segunda División se convierte en la nueva realidad de un equipo cuyo esplendor pasado apenas tiene que ver con el día a día actual. De aquellos años de lucha con la élite europea apenas queda el nombre del club, pues primero se pasó por el fracaso de la lucha por la permanencia y solo preocupa ahora la conquista del ascenso.

Quizá la acumulación de títulos, las Copas, la Liga y las gestas en la primera competición europea (las goleadas al PSG y al Milan, o el triunfo en Múnich) confirieron al conjunto coruñés un aire invulnerable e indestructible que acabó por pasarle factura. Toda de golpe. Es más, cuando la distancia entre aquellas brillantes plantillas y estas más recientes se convirtió en sideral y la pelea por la supervivencia resumía su horizonte más cercano, incluso cuando sucedía esto, los deportivistas fueron capaces de superar el primer envite.

La primera Liga en el alambre se salvó tras una fenomenal reacción, cuyo punto de inflexión fue el triunfo sobre el Valladolid en enero del 2008. La que acabó con el dramático descenso del 21 de mayo se creyó superada en varias ocasiones: la primera, aún en noviembre del 2010, contra el Espanyol (3-0), cuando equipo, entrenador y afición hicieron piña en torno a un mismo objetivo. O en el primer partido del 2011 en Bilbao, donde derrotaron al Athletic en un recital de efectividad de Adrián. Hasta en el inexpugnable Camp Nou se rozó la permanencia matemática. Empate sin goles frente a un Barcelona con apariencia de Barça B, Xisco erró el gol de la victoria en la prolongación y al Dépor le bastaba un solo punto más.

El caso es que nadie se creía que el Dépor iba a acabar descendiendo: ni un vestuario donde un buen puñado de jugadores finalizaban contrato, ni la afición, acostumbrada al más difícil todavía. Por eso, aquella noche de la derrota contra el Valencia Riazor no salió de su asombro. Hasta el propio desarrollo de aquel partido, con el equipo blanquiazul acumulando ocasiones (y fallándolas miserablemente) para el salvador empate, invitaba al optimismo. Alguna por fin entraría. Pero todos se equivocaron. Al final la impresión de los seguidores de conocerse descendidos a Segunda se tornó tan fuerte y supuso un choque tan brutal con la realidad que para sobrevivir solo pudieron concentrarse en el próximo campeonato.

Cambios

El Deportivo comenzó entonces una desenfrenada carrera por su futuro que no ha hecho más que comenzar, pero que le ha permitido terminar el año con media sonrisa. De la mano de un nuevo entrenador, Oltra, y de un puñado de veteranos (el mejor portero de Segunda, Aranzubia, quizá el mejor defensa, Colotto, del competitivo Guardado, o de los últimos chispazos de Valerón) se encuentra en puestos de ascenso directo después de duras jornadas sin tiempo para equivocarse.

La aclimatación a la nueva categoría supuso sonoros tropiezos iniciales (Alcorcón, Alcoy y Cartagena), pero también la vuelta del derbi más vibrante y una nueva ilusión capaz de aglutinar a toda la afición en pos de un nuevo objetivo: el retorno a Primera. El equipo blanquiazul ha reconvertido Riazor en su fortín, los puntos se quedan mayoritariamente en casa y llenar las gradas del estadio vuelve a ser divertido. La conquista de la primera plaza de la clasificación, aquella a la que el equipo coruñés por plantilla, presupuesto e historia debe aspirar, se convierte ahora en el desafío más inmediato. Así, estos últimos meses se convertirían en el puente para dejar atrás un año de sinsabores, la travesía necesaria hacia el objetivo: que el Dépor recupere en el 2012 su plaza en la Primera División.