
Sar se apresta a vivir uno esos partidos que son especiales cada temporada, probablemente el que viene envuelto en una mayor carga de emotividad. Porque es fin de semana de derbi. En esta ocasión, y por vez primera, con los dos equipos igualados en la clasificación y sin aparentes preocupaciones hacia abajo.
Independientemente de la trascendencia y del momento en que llega la contienda, cabe plantear una cuestión difícil de medir. ¿Hasta qué punto se necesitan ambos clubes? Probablemente bastante más de lo que piensan, porque la rivalidad es compatible con la retroalimentación. El Obradoiro-Breogán en Sar y el Breogán-Obradoiro en el Pazo son citas con una gran capacidad de atracción, con colorido en las gradas, con un ambiente espectacular.
Es bueno para los dos equipos y es bueno para el baloncesto gallego. Porque el interés trasciende más allá de Santiago y Lugo. Basta ver la atención que le prestan los medios de comunicación a lo largo de la semana, más incluso que a contiendas ante rivales como el Madrid o el Barça. Los derbis siempre tienen algo, resuenan más, sean en Galicia o en cualquier otra comunidad autónoma.
Para poner en valor su dimensión no hay más que retrotraerse en el tiempo, a cuando llegaron a coincidir en la ACB el propio Breo, el OAR de Ferrol y el COB Ourense, cuando estuvieron solo los lucenses, cuando no hubo representación gallega o a las temporadas en las que era el Obradoiro el único equipo. No es lo mismo.
O, dando un salto del parqué al césped en los últimos años, lo que eran los derbis de Primera División entre el Celta y el Deportivo y lo que se están perdiendo ahora sus equipos y sus aficiones. Ahí hay un vacío, falta algo.
Porque una cosa es la rivalidad bien entendida, compatible con la camaradería, incluso con pensar que los otros son unos parias pero, al fin y al cabo, «nuestros parias». Y otra cosa pueden ser episodios aislados de quienes no saben entender la sana rivalidad ni disfrutarla. Cuando prevalece el deporte sobre el resultado solo hay ventajas. Para todos.
Será el sexto derbi entre el Obradoiro y el Breogán en la ACB y ojalá que vengan muchos más. Sería bueno para el Obradoiro, para el Breogán, para el baloncesto gallego. Para todos. Y esta vez llega sin apreturas en la clasificación, con los dos igualados. Un aliciente más.