Una excursión de forcaricenses acabó pillando en acción a dos carteristas
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SILLEDA
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Un vídeo de Jesús Espiñeira a los mayores de la residencia San Rosendo en Silleda fue la clave
06 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando uno sale de casa no sabe qué es lo que se va a encontrar, y lo que menos se imaginaban hace unos días los mayores de la residencia Virxe das Dores de la Fundación San Rosendo de Forcarei era que iban a acabar siendo protagonistas involuntarios de una investigación delictiva. Jesús Espiñeira es animador sociocultural de esta residencia forcaricense.
Aunque dedicó su vida a la Guardia Civil, tiene alma de detective y ayer contaba que «llegué a hacer la carrera». Otra de sus múltiples aficiones es el vídeo y no sale sin su videocámara Sony con la que graba las múltiples salidas de los residentes y las actividades. Espiñeira fue teniente de la Guardia Civil en A Estrada muchos años y su último destino en el cuerpo fue como capitán en Pontevedra y después de pasar a la reserva. Ahora, ya jubilado, dedica gran parte de su tiempo a los mayores de la residencia de la Fundación San Rosendo desde hace siete años. Son frecuentes las salidas a festejos y actos por la zona que cuentan con Espiñeira como acompañante.
Este fin de semana, explica, «iremos a la Rapa de Sabucedo», y hace poco no se quisieron perder la Semana Verde de Silleda.
Fue allí donde la afición de Jesús Espiñeira, que no va a ningún lado sin su cámara de vídeo, obtuvo unos inesperados frutos. Cuenta que «estábamos en la feria y estuve grabando a los animales y diferentes cosas, Abel (Villaverde, un residente) de Forcarei estaba viendo unas pulseras». De pronto, apunta, «echó mano al pantalón y se dio cuenta de que no tenía la cartera». Le robaron 200 euros. Al regresar, explica, «fui repasando despacio la grabación y en ella descubrí que se veía con todo detalle cómo actuaron». Se la trasladó a la Guardia Civil de Forcarei que, con la colaboración de los compañeros de Carballo, identificaron a dos mujeres con un largo historial delictivo a las que se les achaca una decena de hurtos en la feria. Espiñeira señala que «fue el espíritu de guardia civil» el que le llevó a buscar pistas. El vídeo apunta que «es esclarecedor, los residentes lo vieron varias veces». Fue la comidilla del centro y sirve también para evidenciar la necesidad de tomar precauciones.
Resalta que los vídeos tienen un único objetivo: «Proyectárselos a los mayores que no pudieron venir y hacerlos partícipes de esas actividades. A ellos les da la vida. Les gusta mucho y lo disfrutan». Espiñeira no para, va a clases de informática e hizo la preinscripción para Bellas Artes «pero no sé si podré porque lo primero es la residencia», afirma. Su labor, dice, «es como en la Guardia Civil, estar al servicio del pueblo». De los residentes, afirma, «aprendo mucho todos los días». Su trato con ellos es el «de un amigo más». Y la pregunta de Abel es si le devolverán el dinero. Espiñeira ya le dijo que habrá que esperar al juicio.