Seis semanas de oxígeno para Alcoa

La multinacional explorará la venta de la planta de aluminio de San Cibrao al grupo británico Liberty; si no hay acuerdo, el 28 de septiembre habrá ERTE o ERE


Viveiro

Los cerca de mil trabajadores directos y de subcontratas de la planta de aluminio de Alcoa en San Cibrao en particular, y la comarca de A Mariña en general, recibieron este jueves un balón de oxígeno que como mínimo durará seis semanas. Es el plazo aceptado por la multinacional estadounidense para explorar una posible venta en exclusiva de las instalaciones a GFG Alliance, perteneciente al grupo británico Liberty House y líder en industria sostenible. Así lo comunicaron directivos de Alcoa a los representantes del comité de empresa que participaron ayer en una reunión en el Consello Económico e Social, en Santiago.

Era el primer encuentro tras la reunión de Madrid en la que Ministerio de Industria y Xunta propusieron a Alcoa que analizase esa vía, y la primera vez que Alcoa y comité se veían en solitario tras la maratoniana reunión de Lugo del pasado 4 de agosto —duró más de 30 horas—, en la que no se alcanzó ningún acuerdo, pero que logró dar al traste, al menos por ahora, con el cierre de la negociación del ERE (expediente de regulación de empleo) de extinción presentado para 534 empleados de aluminio.

De no fructificar una posible compra-venta antes del 27 de septiembre, la fecha fijada como tope, en el escenario que se abre Alcoa y comité se reunirán ya el 28 «a los efectos de considerar, dentro de ese mismo día, un acuerdo de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y, en caso de no llegar a un acuerdo sobre el ERTE, la implementación de un despido colectivo». Fuentes de Alcoa aclararon que ese día, en esas 24 horas, se debatirían «todas las condiciones» sin que fuese necesario iniciar otro proceso, aunque el que se tramitaba hasta el 4 de agosto era un ERE y no un ERTE. Este último se incluía en una de las últimas propuestas planteadas por Alcoa, aunque llevaba aparejado, eso sí, la hibernación de las cubas de electrólisis. Una medida que el comité ha establecido como línea roja puesto que, a su juicio, supondría, el principio del fin de la fábrica.

Hasta ese momento, se abre una ventana de esperanza en la que cada paso relacionado con la posible venta de Alcoa «será fiscalizado» por una mesa industrial, a la que la compañía deberá dar cuenta de la evolución de las negociaciones, en la que estarán presentes Gobierno central, Xunta y sindicatos, según recordó el comité.

«Se perdemos a fábrica, perdemos o futuro da Mariña»

maría cuadrado/ pepa losada

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La de Lucas Rubal Valle, de A Rigueira (Xove), es una de las muchas familias mariñanas con varios miembros vinculados al complejo de Alcoa. Lucas, de 26 años, empezó a trabajar hace cuatro y está adscrito al área de Digestión. El anuncio de los 534 despidos en aluminio trastocó sus planes de futuro. «Intentamos tirar para adiante, pero estou desanimado. Si pecha aluminio, detrás imos nós [alúmina]», reconoce este joven que trabajó en auxiliares y que ingresó en la multinacional tras cursar un ciclo de electricidad «e ter os dous anos de experiencia laboral que pedía Alcoa». «Sen este traballo tería que marchar daquí e empezar unha nova vida», reconoce.

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