CaixaBank amarra su poder en la fusión con Bankia a pesar de un mayor peso del Estado

j. m. camarero MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

ALBERT GEA | Reuters

La Fundación la Caixa tendrá al menos un 30 % de las acciones y el control de las líneas estratégicas

16 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El encaje de bolillos de una integración como la de CaixaBank y Bankia ha resultado aún más complejo por la presencia mayoritaria del Estado en el capital de la entidad rescatada en la anterior crisis. Aunque, a falta de los últimos flecos, la operación está a punto de ser autorizada por los consejos de administración de ambas compañías: el reparto de poder de la nueva entidad supondrá que el peso de los actuales accionistas de CaixaBank represente alrededor del 74 % de la nueva firma; y Bankia, algo más del 25 % de la misma.

Para cuadrar ese reparto ha intervenido en las negociaciones la ministra de Economía, Nadia Calviño, apuntan fuentes bancarias. La vicepresidenta ha estado en contacto directo con el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé. Porque el Gobierno, en representación del Estado, quería que la valoración de Bankia, y por tanto de su participación en la entidad a través del FROB, fuera superior al 14 % inicialmente estimado.

A la vez, era preciso que el peso de la Fundación La Caixa no quedara por debajo del 30 % del futuro banco. Porque si así sucedía rompía las cuentas de sus ejecutivos, por los beneficios fiscales y en materia de dividendos que tiene la fundación.

Para encajar todas estas piezas, la Fundación La Caixa elevará su 40 % actual en CaixaBank a través de su brazo inversor, CriteriaCaixa. Lo hará hasta el 41 % en el momento en el que se anuncie oficialmente la operación. De este modo, cuando la fusión sea una realidad, el peso de la Fundación La Caixa será de al menos un 30 % del accionariado de la nueva entidad. De forma indirecta, evita que esa participación se sitúe por debajo de ese límite, una de las principales líneas rojas de CaixaBank. El otro accionista de referencia, el Estado, tendrá más de un 15 %, lo que supone un porcentaje mayor del que inicialmente estimaba.

Visto bueno del BCE

Para realizar esta operación el BCE ha autorizado a que CriteriaCaixa (Fundación La Caixa) aumente un punto porcentual (del 40 al 41 %) su posición actual, algo que hasta ahora no podía realizar. Lo hará de forma temporal hasta que finalice el proceso: la operación de compra de acciones supondrá una inversión de unos 100 millones de euros.

Al completar este puzle, Fundación La Caixa se asegura el control de facto del futuro grupo bancario. Y con ese 30 %, consigue que cualquier operación de compra que lance otra entidad sobre el grupo tenga que hacerla a través de una opa, como exige la ley. Además, será el accionista que tome las grandes decisiones pactadas en la absorción de Bankia. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer en lo relativo a los ajustes que la entidad tendrá que realizar tanto en su red de oficinas -el solapamiento de sucursales es palpable en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares, sobre todo- como en la plantilla. Entre ambas suman más de 51.000 empleados, con unas condiciones laborales distintas en cada caso. Para los sindicatos, estas diferencias podrían hacer perder peso a Bankia frente a CaixaBank, apuntan en el sector.

Recuperar ayudas

Mientras tanto, el Estado ha conseguido rascar un porcentaje algo mayor de la nueva entidad, aunque en ningún caso será crucial para la toma de decisiones en el seno del consejo de administración del futuro grupo. La intención inicial del FROB no pasaría por vender a corto plazo ese paquete, a la espera de cómo evolucionen los títulos en la Bolsa y de que se consiga «maximizar» el valor para el contribuyente, como recuerda habitualmente Nadia Calviño, en referencia a la devolución de las ayudas por más de 22.000 millones inyectadas en Bankia hace casi una década.

Todo queda pendiente de los consejos de administración, que previsiblemente tendrían lugar este jueves, cuando ambas ejecutivas cierren los últimos flecos de la absorción, que sigue siendo bien valorada por los inversores: CaixaBank se apunta un 11 % desde el anuncio; y Bankia, un 37 %.

El reparto de poder en la nueva CaixaBank, con Bankia absorbida, dejará a José Ignacio Goirigolzarri como presidente del banco. Tendrá funciones ejecutivas limitadas, apuntan fuentes bancarias. Entre otras razones porque el Banco Central Europeo exige desde hace tiempo un organigrama en el que el presidente de un banco no tenga funciones ejecutivas, como ocurría hasta hace poco en gran parte de la banca española.